20 Ene, 2006 - 15:06:00
El tiempo pasa inmisericordemente, dejando su huella en la existencia de todo ser viviente, como una dimensión donde todo principio, tiene un fin.
Por Antonio Moran del Cid
Productor Asociado
DeGuate.com
morcid@deguate.com
A: Sandra Vargas
A lo largo de mi vida, cuando pienso en mi existencia, veo que ha sido mucha y a la vez poca, al igual que todos, pues siempre tenemos algo pendiente por hacer o por recibir y eso nos hace llenarnos en unas ocasiones de esperanza, otras nos llena de Ãmpetu y en otras simplemente tenemos la ansiada paz y tranquilidad para sentirnos satisfechos, pero no del todo, pues siempre nos gusta estar a la expectativa.
Veo esta dimensión de la vida y cada segundo que pasa, quisiera aferrarme a este don del vivir, pues en cada momento, le voy encontrando el sabor diferente, del que yo creÃa en un pasado casi lejano, que era amargo, pero no, siempre ha sido dulce, a pesar de cualesquiera de las circunstancias que he tenido que enfrentar y confrontar para poder comprender, no a un enemigo, sino a mi propio yo, que siempre me ha instado a ser mejor y buscar cada dÃa, la mejor de las bendiciones.
Y eso precisamente es el fruto de las bendiciones, cuando se reconoce en el semejante, que es merecedor de un sentimiento de gratitud y honor, por haber sembrado en buena tierra, en su momento; al creer en un potencial humano y digno en el Ser que uno ama.
Han pasado siete años, donde he tenido que escuchar el nombre de esta dama, por boca de mi amada Esposa, que de conocida, pasó a ser tan familiar, que llegó a ser parte de nuestra gente, de la cual conversamos con toda libertad. Su dedicación, autoridad y dominio de campo, al igual que su experiencia, ha hecho que su opinión cuente para el crecimiento y generación de la Empresa, a la cual ha dedicado tanto tiempo y esfuerzo.
Pero no es eso lo que quiero compartirles, apreciados Lectores, lo que quiero compartirles, es el Kayroi (Momento preciso, donde Dios actúa) que, aún sin conocerla en ese momento, se ganó mi gratitud y mi admiración para siempre y cuando llegué a conocerla, la quise entrañablemente, pues desde antes, ya era parte de mi gente.
El hecho es, que ella pudo ver el potencial humano, que yo vi en mi Esposa, dándole la oportunidad de crecer en su propia persona, brindándole la oportunidad de poner en práctica todas las herramientas de desarrollo humano, con las que ella cuenta. Siempre he creÃdo que la mejor forma de demostrarle al ser amado, que uno la ama, es que tenga la oportunidad de desarrollarse en su naturaleza humana y ser mejor cada dÃa en esta dimensión de la vida, donde el tiempo no deja de pasar inexorablemente.
Lo maravilloso es cuando aparecen otras personas que coadyuvan o tienen en su ser el mismo propósito para actuar en la vida, eso es lo que hace de la vida un tanto más comprensiva en el maremagno de cosas y situaciones que casi podrÃan ser inefables.
Querida Sandra Vargas, este tipo de invaluables virtudes, no se pueden pagar más que de la misma forma, con las que están hechas. Empezando su esencia por darte mis más sinceros agradecimientos públicamente por fortalecer el Ãmpetu de la mujer que amo y que tienes el carácter para conquistar todo lo que te propongas y darle lo mejor de tu potencial al mundo, pues creo que para eso estás.
Te deseo todo lo mejor, las más ricas bendiciones, que estoy seguro que siempre seguiré escuchando de ti, sabiendo que tu camino de conquistas es todavÃa muy, pero muy largo, pues no en vano es el esfuerzo.
Con todo mi afecto.
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