En cualquier país, la mayor parte de veces participan en la Selección los jugadores que atraviesan un mejor momento. Es claro que la definición del término va de la mano no sólo de lo que están haciendo con sus respectivos equipos, sino también del potencial que tengan para encarar competiciones internacionales.
Es en ese punto donde entra a jugar la edad, porque aunque algunos repitan que las cédulas no juegan, es obvio que nadie va a convocar a jugadores que van a estar dosificándose dentro de la cancha porque saben que no resistirán correr los 90 minutos, lo cual se lo pueden permitir en sus clubes, pero no en un combinado nacional.
El buen momento también significa jugar la mayor parte de partidos de sus respectivas ligas, lo que les permite estar en ritmo de competencia, algo sumamente importante en un partido entre selecciones.
Ahí surge un problema para Guatemala, porque nuestras convocatorias están encabezadas por los jugadores que están en el extranjero, pero Ruiz jugó muy poco con el Galaxy y se espera que tenga mejor suerte y rendimiento con Toronto; Gustavo Cabrera ha jugado en la Copa pero no en la Liga de Dinamarca; Marco Pablo Pappa apenas ahora comienza a jugar con Chicago Fire, luego de no gozar de la confianza de los técnicos en Municipal, y José Manuel Contreras hizo hasta el miércoles su primer medio tiempo oficial. Nadie discute la calidad de los mencionados, pero es preciso que jueguen más para poder aportar mejores cosas a la Selección.
Adicionalmente, Pezzarossi casi no juega con los cremas; lo mismo ocurre con Vides en los rojos y Thompson sigue sin equipo… Entendemos que en Guatemala no hay mucho de dónde escoger, pero tampoco nos podemos quedar con una nómina fija y cerrar la puerta a otros jugadores con condiciones y que sí juegan cada fin de semana.
Fuente: guatefutbol.com