El mercado negro volvió a hacer de las suyas, acaparando buen número de los boletos para el partido entre Guatemala y Estados Unidos del próximo miércoles, por lo que los aficionados que quieran asistir tendrán que pagar un sobreprecio para hacerse de un lugar en el estadio Mateo Flores.
Este problema no es exclusivo de Guatemala, ya que en casi todos los países del mundo se sufre con él, apareciendo incluso en los grandes eventos, como los Campeonatos Mundiales de Futbol ó los Juegos Olímpicos.
Debemos estar de acuerdo, sin embargo, que en Guatemala se facilita el trabajo de los revendedores, ya que los boletos se ponen a disposición de quien quiera comprarlos en días hábiles, lo que implica que quienes trabajan no tienen tiempo para ir a hacer cola a los lugares de venta; además se venden cuatro boletos por persona, pero es frecuente observar que en la fila está la mamá, el papá, los hijos, tíos y demás familiares, muchos de ellos comprando con el dinero que previamente les ha dado el “empresario”, a cuyas manos van a parar decenas de boletos, los que luego salen de nuevo a la venta con un precio mucho mayor.
Hace años vengo sugiriendo la implementación de venta por teléfono, con la finalidad de que cualquiera pueda comprar su boleto con una simple llamada telefónica. Para ello, se habilitaría un call center con 20 ó 25 operadores, quienes registrarían la venta en un sistema computarizado y en red, con lo que se rechazaría automáticamente una segunda compra con una misma tarjeta de crédito o débito.
El aficionado podría contar con diez ó doce opciones de lugares para recoger el boleto físico, el cual podría entregarse desde un día antes del partido.
Con esto no desaparecería el mercado negro, pero sería más difícil que quedaran en sus manos tantos boletos como sucede en la actualidad.
Escrito por Carlos Muralles
Fuente: guatefutbol.com