Por: Leticia Barrios
Asesor en desarrollo de habilidades de liderazgo y motivación para ejecutivos.
Tal vez tengas entre tus colaboradores de equipo a un miembro de los que se denominan “gandallas”: son aquellas personas que suelen abusar de sus compañeros de trabajo o de la compañía para la cual trabajan. Descubre en este artículo qué hacer para manejarlos.
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Primero que nada, definamos algunas de las actitudes típicas de un colaborador de los denominados “gandallas”.
Son aquellos que se llevan de la empresa en la que trabajan clips, hojas blancas, lápices, plumas para uso personal.
Aprovechan las fiestas de la oficina (como las navideñas) para tirarle la onda a sus compañeras de trabajo que considera atractivas y ver cuál de ellas “cae”. Utiliza el internet para entretenerse en vez de realizar su trabajo y suele estar adulándote todo el tiempo para quedar bien contigo.
Este tipo de personas suele ser un verdadero dolor de cabeza para un equipo, pues causa irritación o molestia entre los miembros que sí son responsables, es difícil confiar en ellos y usualmente los estándares de calidad de su trabajo son deficientes.
Como líder, tienes qué hacer algo al respecto, por lo que te doy las siguientes recomendaciones:
Reúnete en privado con la persona.
Siempre insisto en este punto. Cuando se trata de corregir el comportamiento de alguien, hay qué hacerlo en privado, por muy molesto que estés. Llamar la atención frente a terceros provocará mucho resentimiento en el colaborador y esto bajará su nivel de productividad.
Recuerda que tu intención es sacar el mejor partido de los buenos y los malos elementos de tu equipo de trabajo.
Para obtener un cambio de conducta más rápido, coméntale que la reunión tiene como objetivo ayudarle a desarrollar hábitos más efectivos de trabajo.
Y en realidad así es. Volvemos al punto. Lo que quieres es incrementar su productividad.
Además, todo lo que implique desarrollo siempre será bienvenido por cualquier tipo de trabajador. Así estarás influyendo para que el colaborador se vuelva más receptivo a lo que le vayas a decir.
Coméntale los hábitos o comportamientos que necesita corregir.
Es muy probable que no los hayas visto personalmente, pero te lo hayan hecho saber otros colaboradores tuyos.
No “quemes” a quienes lo delataron. Lo importante aquí no es cómo se supo la noticia sino lo que hay qué corregir.
Sé específico. No dejes nada a su interpretación. Recuerda que tienes al frente a una persona que aprovecha cualquier oportunidad para tener ventajas personales.
Pídele que te establezca una especie de plan de trabajo para que corrija sus conductas.
Llévalo al compromiso. Tiene qué ponerle un alto a tus actitudes.
Dale seguimiento.
Monitorea de manera constante si de verdad ha habido mejora. Vuélvete a reunir con él a la semana y pregúntale cómo ha evolucionado y si tienes algo qué decirle al respecto aprovecha este momento. Sé firme. Él (o ella) notará la importancia que le estás dando al asunto.
El gandalla es un tipo de empleado que corre hasta que se le pone un alto, ahí es donde tú, como jefe, intervienes. De lo contrario estará influyendo negativamente en el clima laboral de tu equipo.
Además, al practicar este procedimiento el mensaje que estarás mandando implícitamente a tus demás colaboradores es que esperas de ellos profesionalismo en su desempeño.
En pocas palabras, educando a uno educas a los demás.
¡Sé un líder efectivo!
Leticia Barrios ayuda a ejecutivos con posiciones de mando de empresas pequeñas y medianas a desarrollar sus habilidades de liderazgo y motivación para el logro de resultados.
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Fuente:Leticia Barrios