30 Ago, 2009 - 18:20:11
Estas eran y siguen siendo los espacios para la ordenación de las casas y para trasladarse de un lugar a otro, o de una casa a otra. Pero las bien trazadas calles de Santiago de los Caballeros de Guatemala servían también como espacios públicos.
L
a calle es en primer lugar el teatro de las procesiones. El recorrido de la procesión del Santo Entierro, por ejemplo, salía de Santo Domingo, tomaba por la calle de la Nobleza y descendía hasta la plaza mayor, transitando por la calle de Concepción para pasar frente al atrio de la Catedral.
Por las calles, “en paso y triunfo público”, fue llevado el estandarte Real para la jura del Rey Fernando II en el año de 1557. En esos días, la población de los barrios llenaba la calle, no sólo caminaba en ellas. Las calles eran el escenario para manifestar sus alegrías y tristezas y también su fe. La población del centro de la ciudad, considerada española, se contentaba con salir al balcón, que se convertía en la parte más importante de la casa pues les permitía enterarse de lo que pasaba en la calle, sin necesidad de salir a la calle o entrar a la misma.
Algunas calles, como la de Santo Domingo, eran utilizadas como mercado. Según relata el historiador Tomás Gage, “el sitio más hermoso de esta ciudad es el que une al barrio de los indios que se llama también calle de Santo Domingo por haber allí un convento con ese nombre. Allí se tiene todos los días un pequeño mercado donde los nativos pasan todo el día vendiendo frutas, hierbas y cacao, pero hacia las cuatro de la tarde, está lleno durante una hora, donde las mujeres nativas vienen a vender cosas delicadas a los criollos, como atole, pinole, palmitos cocidos, manteca de cacao y comida hecha con maíz, un poco de carne de gallina o de puerco fresco y sazonado con chile o pimiento largo”.
Las calles también dieron lustre y prestigio a quienes las habitaban, como el caso de la Calle de la Nobleza, también la Alameda de Santa Rosa que se convirtió en una zona aristocrática. El nombre que las calles recibían se debía a los oficios que en ellas se practicaban: herreros, plateros y otros.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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