En los primeros años del Renacimiento el semisalvaje Continente Europeo...
comenzaba a descubrir mediante las traducciones al Latín, la literatura, ciencia y filosofía griega, árabe y hebrea. Por mil años los cristianos en Europa habían vivido en el oscurantismo y robándose unos a otros pero durante este periodo comenzaron a expandir sus mentes hacia las posibilidades de hacerse ricos a costa de otros pueblos.
Mediante el Tratado de Tordesillas el Papa divide el mundo en dos y manda a los españoles y portugueses a "ganar el mundo para Cristo". Para los Reyes Católicos como así también para la Iglesia, la evangelización era una meta de la conquista, la otra por supuesto el oro que llegaría a las arcas del rey y a los altares de las iglesias.

Se fijó el meridiano de partición del Océano Atlántico a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, sin hacer referencia a las Azores. De esta forma, España tendría el dominio del hemisferio occidental y Portugal del oriental. Se había concretado así un verdadero reparto del mundo entre estas dos coronas. Por supuesto, ambas coronas tendrían que responder al poder Papal.
Colon nos cuenta que los indios eran amigables y generosos, pero desgraciadamente los Reyes Católicos deseaban su oro y sus cuerpos para esclavizarlos. Note la instalación de la cruz a la izquierda para santificar la infamia.

"Entraban los españoles en los poblados y no dejaban niños ni viejos ni mujeres preñadas que no desbarrigaran e hicieran pedazos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría un indio por medio o le cortaba la cabeza de un tajo. Arrancaban a las criaturitas del pecho de sus madres y las lanzaban contra las piedras. A los hombres les cortaban las manos. A otros los amarraban con paja seca y los quemaban vivos. Y les clavaban una estaca en la boca para que no se oyeran los gritos. Para mantener a los perros amaestrados en matar, traían muchos indios en cadenas y los mordían y los destrozaban y tenían carnicería pública de carne humana... Yo soy testigo de todo esto y de otras maneras de crueldad nunca vistas ni oídas".
Fray Bartolomé de Las Casas.

Antes de invadir las tierras de Guatemala, Pedro de Alvarado y sus hombres asesinaron en un sólo día, descuartizándolos después con la espada, a 8 mil personas en el Templo Mayor de Tenochtitlan. Entre los muertos se encontraban todos los dirigentes políticos del pueblo azteca (1520).

Los Indígenas de América Latina fueron bautizados masivamente y a la fuerza. Al cristianizarlos quedaban obligados "legalmente" a los trabajos forzados y al pago de exorbitantes impuestos. Los que no aceptaban eran pasados a cuchillo, quemados en la hoguera y perseguidos cruelmente. Con esta forma de "evangelización", los indios vivos se convirtieron en cristianos muertos.
