Historia : Historia del Mundo

Historia del Mundo
El primer libro
10 Sep, 2009 - 09:49:39


¿Cómo era el primer libro? ¿Estaba impreso o escrito a mano? ¿Estaba hecho de papel o de cualquier otra materia? Si existe todavía, ¿en qué biblioteca se le podría encontrar?

Se dice que hubo una vez un hombre tan cándido que quiso buscar en todas las bibliotecas del mundo este primer libro. Pasaba días enteros buscando entre montones de libros carcomidos y amarillentos por los años. Sus ropas y zapatos estaban cubiertos por una espesa capa de polvo, como si acabara de realizar un largo viaje sobre una carretera polvorienta. Al fin, encontró la muerte al caerse de una de esas grandes escaleras que se apoyan contra los estantes de una biblioteca. Pero aun si hubiera vivido cien años más, su búsqueda no hubiera conducido a nada. El primer libro yacía bajo la tierra, muchos millares de años antes de que el hombre de esta historia hubiera nacido.

En aquellos tiempos, cuando los seres humanos no sabían leer ni escribir, cuando no había ni libro, ni papel, ni tinta, ni pluma, las tradiciones de los antepasados, las leyes y las creencias no se conservaban sobre los estantes, sino en la memoria de los hombres.

Estos hombres sabios morían, pero las tradiciones les sobrevivían, y se transmitían de padres a hijos. Al pasar de un oído a otro, las historias cambiaban un poco: se añadía y se olvidaba. El tiempo las pulía como el agua de un río pule las piedras. La leyenda de un bravo guerrero se convertía en la historia de un gigante, que no temía a las flechas, que recorría los bosques como un lobo y volaba sobre la tierra como un águila.

En los más alejados rincones del mundo hay todavía ancianos que cuentan historias de las cuales no se encontrará jamás la huella de que hayan sido escritas. Estas historias se llaman leyendas o tradiciones orales.

Hace mucho tiempo, en Grecia, se tenía la costumbre de cantar la Ilíada y la Odisea que eran las historias de la guerra entre los griegos y los troyanos. Y transcurrieron siglos antes de que se escribiera lo que se cantaba.

Un cantante o trovador, como los griegos lo llamaban, era siempre bienvenido a una fiesta. Había que verlo sentado, apoyado contra una alta columna, con la lira colgada debajo de su cabeza. El festín se acerca a su fin, los grandes platos de carne están vacíos, e igualmente vacíos los canastos de pan. Se acaban de llevar las copas de oro de dos asas, los invitados están satisfechos y esperan ahora la música.

El cantor toma su lira, las cuerdas y comienza la larga historia de Ulises, el astuto, y de Aquiles, el valiente como nadie en el combate.

Las canciones del cantor eran hermosas, pero los libros son mucho más agradables, ya que se puede comprar una edición de La Ilíada y llevarla fácilmente a donde deseemos. Y este pequeño volumen no pide nada, ni comida ni bebida, y jamás cae enfermo ni se muere. Sólo espera que lo leamos para así, nutrir nuestro conocimiento y formar el hábito de la lectura.


Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com


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