La Academia de Bellas Artes fue fundada el 10 de mayo de 1920, durante el mandato del presidente Carlos Herrera y se debió en gran medida al entusiasmo político y cultural que siguió al derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera, en abril de ese año. Su fundación se debió principalmente a Rafael Rodríguez Padilla, con la ayuda de Jaime Sabartés y Hernán Martínez Sobral; esta iniciativa también estuvo apoyada por el Doctor Manuel Arroyo Arévalo, Primer Ministro de Instrucción Pública del nuevo gobierno.
Ese mismo mes ocurre un cambio en el Ministerio de Instrucción Pública y asume como Ministro el Lic. Mencos. Al parecer, la Academia de Bellas Artes no era una de sus prioridades. Ya que, luego de una entrevista con él, Rodríguez Padilla publica, el 19 de mayo de 1920, el artículo Nuestro Ministro de Instrucción Pública y las Bellas Artes, en el periódico Excelsior, para informar la situación de la Academia en ese momento y al final dice: “Sabedlo, pues, jóvenes artistas, os quedaréis por hoy sin Escuela de Bellas Artes porque al señor Ministro acual no le parece que la tengáis”.
La Academia comenzó a funcionar en julio de 1920 “en una sala del Edificio de la Asamblea…” (actual Congreso de la República). Después se trasladó a un gran salón en la parte delantera de la misma Asamblea; se habilitó la energía eléctrica y se incrementó el mobiliario: caballetes, pedestales, armarios, mesas; también se pidió al extranjero esculturas y relieves que reproducían obras del arte europeo. Se instauró la Escuela Nocturna de Dibujo Lineal (Escuela Preparatoria de Arquitectura) anexa a la Academia, ya que no existía ninguna institución dedicada a la enseñanza de la arquitectura.
El 1 de junio de 1921, fueron inauguradas las nuevas instalaciones ubicadas en el local contiguo al de la Asamblea con una exposición de pinturas de Rodríguez Padilla; lugar donde antes funcionó la Central de Telégrafos. Esta nueva sede comprendía “ocho salas y un vestíbulo, aparte de las dependencias y el patio”; tuvo que ser abandonada debido a la construcción del edificio del Congreso de la República.
En 1947, durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo se le cambió el nombre de Academia a Escuela Nacional de Artes Plásticas y el 7 de mayo de 1990, se amplía el nombre a Escuela Nacional de Artes Plásticas “Rafael Rodríguez Padilla”, como un homenaje a su fundador.
La Escuela Nacional de Artes Plásticas funcionó como el centro de mayor actividad y desarrollo artístico de la primera mitad del siglo XX, pues en ella tuvieron lugar exposiciones, encuentros artísticos y formación de nuevos valores.
En 1954, se cerró la escuela durante seis meses, debido a la negativa del pleno de maestros de presentar su renuncia, que fue solicitada por el gobierno de Carlos Castillo Armas.
Con excepción de este cierre momentáneo, la formación de generaciones de artistas ha sido ininterrumpida a lo largo de 86 años, a pesar de la serie de tropiezos que en u mayoría han sido económicos. Algunos de sus estudiantes fueron maestros y otros directores, además de renombrados artistas como: Antonia Matos, Enrique De León Cabrera, Oscar González Goyri, Roberto Ossaye, Arturo Martínez, Guillermo Grajeda Mena, Dagoberto Vásquez, Roberto González Goyri, José Luis Álvarez, Elmar Rojas, Roberto Cabrera, Zipacná De León, Rolando Ixquiac Xicará, Edwin Guillermo, Aníbal López, Francisco Auyón, por mencionar algunos.
A partir de 2001 la Escuela Nacional de Artes Plásticas, empieza a recuperarse del letargo en el que estuvo durante algunos años; este despertar ha sido gracias a la colaboración del claustro de maestros, las asociaciones Comunicarte y Artes Visuales, Artistas de Maíz y un grupo desinteresado de artistas y amigos del arte. Investigación realizada por Marvin Olivares y Luis Robles, Guatemala, mayo de 2006.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com