Como todas las artes marciales, tiene sus principios en la defensa personal o de grupo y que muchas veces incluían técnicas sumamente violentas.
Aunque para algunas personas podría parecer una disciplina deportiva violenta y riesgosa, el judo es todo lo contrario, ya que no se enfoca únicamente a la parte física, sino busca cultivar altos valores morales en la persona que lo practica.
Y es que esta disciplina creada en Japón, en los albores del siglo XVII, cuando aún era la jerarquía militar quien gobernaba, fue separada del jiujitsu, conservando su técnica y estilo, aunque divorciándose de sus mortales prácticas samurai.
El judo encarna fielmente la terminología de su nombre, ya que “ju” significa suave, “sutil”, flexible y “do” es la vía, el sendero, el camino, por lo cual, dirige su enfoque hacia el respeto al rival, así como a suavizar y dominar el temperamento propio.
El doctor Jigoro Kano, considerado como el creador del judo como tal en 1882 en Shitaya, Japón, lo definió como “la vía más eficaz para el uso de la fuerza física y mental… afina el cuerpo y el espíritu”, contribuyendo con el mejoramiento del género humano. Esta es sin duda, la razón última del judo.
Kano consideraba también la importancia de hacer un entrenamiento mental, para conseguir que ésta se alineara perfectamente con el cuerpo y obtuviera un estado de armonía y equilibrio, lo cual es un concepto fundamental en todas las artes marciales.
Con dichas características, el judo se fue expandiendo. En Japón fue adoptado como deporte oficial mientras la policía local lo admitía como parte de su entrenamiento; similar situación se dio en París en 1905, con lo cual inició su camino por Europa.
Para el año de 1918 se fundaba el primer club de judo en Londres, Inglaterra, y en 1926 se dio el primer encuentro internacional.
En 1949 se instituyó la Unión Europea de Judo y dos años después se creó la Federación Internacional de Judo de la mano de los primeros campeonatos europeos.
El primer campeonato mundial fue realizado en 1956 en Tokio, Japón, y en el año de 1964 en los Juegos Olímpicos de dicha ciudad se incluyeron oficialmente. Paralelamente a dichos acontecimientos, la Tierra del Quetzal empezaba a conocer el milenario arte japonés hecho deporte.
Fue en el año de 1958 cuando el cubano Heli Cabeiro, cinta negra segundo Dan, arriba a Guatemala y comienza a enseñar dicha disciplina en su casa, con amigos y familiares, con quienes se empieza a dar a conocer en un kodokan (escuela de judo) improvisado.
Poco a poco, y por el creciente interés en este deporte, el profesor Cabeiro inicia pláticas con quienes dirigían la entonces Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala, concluyendo tales acercamientos con la creación de la Federación de Judo en 1961.
Desde esos años, el kokodan nacional ha visto desfilar una gran cantidad de combatientes destacados, como Oscar Cano, 22 años consecutivos campeón centroamericano, Claudia Rivera, Jennifer Domínguez, Mario Arriaga, Jorge Quintanal y otros.
Oscar Cano, actual presidente de la federación, comenta que no tienen planes a corto plazo, ya que todo el trabajo se realiza con miras a los eventos internacionales, y que para ello, siempre han estado listos, porque no pueden entrenarse con dos meses de anticipación, pues la preparación es un trabajo que no tuvo principio y que no tendrá final.
Según Félix Pérez, entrenador de la selección femenina, la edad adecuada para involucrarse en dicho deporte es a partir de los cinco años, aunque no se practique de forma competitiva, es cuando el conocimiento del respeto a los demás, la responsabilidad y disciplina, causan un mayor impacto en la mente del niño.
Lo anterior se convierte en la herramienta más importante para labrar en el alumno la determinación para enfrentar la vida, así como la voluntad y la decisión, pero también la tranquilidad y la paz interior.
Técnicas y
orígenes del judo
El judo se divide en movimientos arriba (de pie) y movimientos abajo (en el suelo o tatami); arriba son proyecciones, estrangulaciones, técnicas de piernas, de cadera, de hombros, brazos y de sacrificio, mientras abajo son de estrangulación, de brazo y de inmovilización. Todas se refieren a técnicas de defensa y ataque.
El combate se realiza sobre el tatami, que es una colchoneta cuadrada de nueve metros por lado, hecha de paja o espuma prensada cubierta de lona o algún material sintético.
Alrededor y fuera del tapiz tiene un área de seguridad de un metro y el área de pelea mide dos metros de largo por uno de ancho.
El judo se derivó del jiujitsu, una modalidad de combate cuerpo a cuerpo con características mortales que incluyen desgarros, luxaciones y quebraduras, aunque también una alta disciplina moral. Jigoro Kano, creador del judo, tomó esta última y eliminó las prácticas mortales para la innovación del deporte.
El padre del judo, Jigoro Kano, era un hombre de constitución frágil a quien sus amigos apodaban Medicina, situación que influyó para que se iniciara en la práctica del mortal juijitsu para
robustecerse.
Cuando dicho entrenamiento finalizó, Kano se encontró completamente fuerte y sano y con valores éticos y morales que le heredó al judo.
Fuente: dca.gob.gt