11 Ene, 2010 - 09:35:50
Leticia Torres, quien residió durante 38 años en Los Ángeles, California, volvió a Guatemala la semana pasada junto con otros 90 compatriotas
Por: Francisco Hurtarte
“No sé cuándo ni cómo, pero si de algo estoy segura es de que un día volveré a Estados Unidos”, afirma Leticia Torres, quien llegó a ese país cuando apenas tenía 14 años y se instaló en Los Ángeles, California, donde residió 38 años y procreó a siete hijos.
Sin embargo considera que no volverá a Los Ángeles, pues teme volver a ser capturada y recibir el mismo trato de cuando la aprehendieron y deportaron. Además, si vuelve en condición de indocumentada y la aprehenden nuevamente, se haría acreedora a un rechazo migratorio, castigado con 10 años sin poder arreglar su situación legal. No obstante sostiene que si pudiera volver de inmediato lo haría, aunque aún está viva la sensación de su expulsión de suelo estadounidense.
Leticia relata que su captura ocurrió tras reclamar la devolución de una cantidad de dinero que había dado en préstamo a una mujer. Cuando llegó a cobrarle, la deudora, que libaba licor con una compañera, le lanzó un envase al rostro.
“Peleé con las dos mujeres y, cuando me atraparon los agentes policiales, de inmediato se comunicaron con Migración. A partir de ese momento me llené de paciencia, pues me anunciaron que me deportarían”, recuerda. Debió pasar dos meses en la cárcel, donde hizo muchas amigas.
Leticia dice que por desidia no arregló sus papeles. Transcurría el tiempo y ni soñaba que la fueran a regresar a Guatemala, relata. Además, tampoco quiso que su hija Carmela (la más pequeña), que está en el Ejército estadounidense, la ayudara.
“Yo sabía que con una carta con la que mi hija me reclamara podía tener mi libertad… Pero ¡esperar cinco meses o más! No lo hubiera podido soportar y desistí”, enfatiza. Cita el caso de una nicaragüense que conoció en prisión y que en cinco años de estar detenida no ha arreglado su situación migratoria.
Una Guatemala diferente
El lunes pasado, tras el arribo del avión en el que llegó al país junto con otros 90 guatemaltecos, Leticia Torres pidió un taxi que la llevara a la zona 8. Ello le significó la primera sorpresa, pues el taxista le cobró los Q250 que recién había cambiado. “Por poco y me roba”, relata.
Dice no conocer nada de la capital y la encuentra muy diferente a cuando era una niña y partió en busca del sueño americano, que ahora se convirtió en pesadilla.
En la zona 8 compró un celular y la estafaron. El teléfono estaba malo. Ella reclamó y le prometieron otro. Sabe también que ahora los coyotes cobran Q50,000 por si quisiera viajar sin documentos a Estados Unidos. “Ni loca los pagaría”, afirma.
Vive en la casa de su único hermano residente en el país y confiesa que no sabe qué hacer. Quiere arreglar su visa mexicana, pues su novio es de Tijuana y allí conoce a muchas personas.
“Manuel (mi novio) me pidió que esperaba aquí y que si quiero hasta viene a casarse conmigo, pero yo prefiero viajar a México. Allí puedo esperar que se arregle mi situación y volveré”, acotó.
Fuente: dca.gob.gt
©