Misterios y Leyendas de Guatemala

Misterios y Leyendas de Guatemala
El misterio de dos culturas diferentes que se unen en la historia
27 Jul, 2009 - 17:25:33

La niña de Guatemala...
Dicen que murió de frío, yo sé que murió de amor

Imaginarnos a José Martí frente a Justo Rufino Barrios, aquí en la Guatemala del siglo XIX, tiene sus visos dramáticos y al mismo tiempo perturbadores: ver al insigne mártir de la independencia cubana frente al duro militar liberal inquieta. ¿Qué había traído a Martí a estas tierras de montañas, quiénes eran sus amigos, cómo llegaron a estar vis a vis dos políticos tan diferentes?  Cuba y Guatemala, la isla y el mar, las montañas y sus altas nubes, La Habana y sus pulidos edificios, Guatemala y sus terremotos. Dicen que en ese tiempo el orgullo se encontraba en un teatro neoclásico con un parque de naranjos. Esa juntura entre los isleños alegres y resueltos contrasta con una gente callada y tradicional, ritual a veces, irónicos pero no alegres. Contrastan, pero en este librito de Máximo Soto-Hall se van encontrando las cercanías, los intercambios, las atracciones y las admiraciones mutuas, poco a poco se va revelando una profunda amistad entre las dos comunidades y un intercambio de ideas y de afectos que tendrán una cima en el drama de Martí y La niña de Guatemala.

El libro nos da una clara idea de un mundo diferente, no existían las nacionalidades como ahora, Centro América era difusa, parece que comienza a desintegrarse, pero todavía hay mucha relación con la que fuera Capitanía Real. Hay poca gente y casi nunca se piensa en los habitantes rurales, todo se concentra en las ciudades y éstas son unas cuantas casonas importantes rodeadas de un tumulto de hogares para artesanos. Los indios apenas aparecen. Martí los salva del anonimato y los prende con su poesía. Dice:

¡Alzar quisisteis catedrales de oro
Sobre graves cimientos de conciencias
Y sobre los sepulcros de una raza
Comprar encajes y elevar iglesias!

 Y todo esto está rodeado de una atmósfera que niega las condiciones en que se vive realmente, todo es un afán por copiar Europa, por estar al día en un exterior que se mueve, en los adelantos educativos de Estados Unidos, en cómo va la política en otras partes del mundo, en la moda, en el teatro. Mientras aquí se vive tratando de ocultar la crueldad con que se mantiene el estatus quo. Pero a unos ocho años antes de la llegada de Martí, matan cruelmente al mariscal Serapio Cruz y entonces se alteran los ánimos y tan profundamente que se desencadena la Revolución de 1871. En ella se impone un régimen liberal, se expulsan a los religiosos, se cambia la Constitución: Guatemala entra en la etapa que quiere alcanzar a la historia exterior, que intenta llegar al progreso.

Aquí aparece en la historia Miguel García Granados, padre de la niña de Guatemala, iniciando con discursos agresivos en contra del conservadurismo y levantando los ánimos del pueblo hasta que es mandado al exilio en México. Pero todo está tan descompuesto y tan obligadamente caduco que los liberales, llegan al poder, primero el general García Granados y después Justo Rufino Barrios.

Martí llega el 1877 primero a uno de los colegios que tenían las familias cubanas afincadas en Guatemala, donde estudió Máximo Soto-Hall, y les infunde a los muchachas y muchachos, porque fue el primer colegio mixto, que se debían preparar la clausura hablando de los grandes héroes de la libertad y deja en el niño Máximo, flotando para siempre en la cabeza, la leyenda de Garibaldi. Y es allí donde también estudia María García Granados, con escasos 15 años y ya con un conocimiento de quien este hombre cubano, delgado, porque se lo ha referido José Joaquín Palma leyéndole sus poemas. Así que ya tenemos el inicio de toda esta gama de acontecimientos. Forzosamente tendríamos que saber que la cercanía de Guatemala con Cuba de esos años hizo que el 6 de abril de 1875 el doctor Marco Aurelio Soto, hermano mayor de Máximo, siendo Ministro de Relaciones exteriores reconociera a Cuba como emancipada de España desde 1,868. Acto que costó el desconocimiento del Embajador de Guatemala acreditado en Madrid, y una serie de intercambios agresivos entre los dos países. Pero este hecho tan sincero, de un gobernante latinoamericano reconociendo a la isla como otro país americano, hizo que los cubanos tuvieran más acercamiento a Guatemala y se estrecharan los lazos circunstancia que facilitó la llegada de Martí, su encuentro con María y su intercambio con Barrios, quien moriría meses más tarde luchando por la unión centroamericana.

Martí, cuenta Máximo Soto-Holl, tuvo dos afectos profundos y únicos y fue hacia dos guatemaltecos. El primero fue a su gran amigo de la infancia “su hermano del alma” Fermín Valdés Domínguez y luego a María García Granados “la frente que más he amado en mi vida”. Estas particularidades unidas al símbolo que  representa José Martí para los cubanos hacen que uno sonría con el misterio. Guatemala tan cerca de la isla, tan cerca de La Habana, en donde en cada esquina uno encuentra el busto de Martí en las casas, entre el follaje, entre los escombros de una antigua mansión, en el principio y fin de sus majestuosas avenidas, en los parques, frente a John Lennon y su pierna cruzada, frente a esos palacetes trasformados en lo que llaman “barbacoa”, en fin un héroe siempre presente para los cubanos y que estuviera tan unido a Guatemala, hace pensar. La letra del Himno Nacional está hecha por un cubano y los mejores directores de los grandes institutos nacionales, que vienen de la revolución liberal eran cubanos, ¿qué esconde el tiempo entre Guatemala y Cuba? Tan disimiles como distantes y tan cercanas y necesitadas la una de la otra. ¿Qué pensarán los montañeses como nosotros de esas mujeres y esos hombres de mar?  ¿Esos hombres y mujeres del mar vendrán para recordarnos que tenemos que tener también un malecón?

El desenlace de estas extrañas coincidencias termina con la muerte de María, después de que Martí regresa de México casado con una mujer de gran dote económico, y que aquella jovencita quizás enferma de tisis no quiso resistir y murió de frío. Pero Martí lleno de culpa se adelanta a decir que murió de amor. De su amor, según sus poemas, y de acuerdo con el talento que siempre mostró, podemos creerlo.

Fuente: dca.gob.gt


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