14 Sep, 2005 - 10:48:00Sucedió hace muchos años, en una de las calles que tiene la colonia veinte de Octubre en la zona 5.
ExistÃa una casa de regular tamaño la cual estaba en aquel lugar. Las historias callejeras, como se les suelen llamar, decÃan que en esa casa espantaban. La gente hablaba de extraños ruidos y otras cosas que sucedÃan en aquel lugar. Este sitio casualmente estaba ubicado, frente a donde yo realice mis primeros años de estudio y asà me lo contaron. Continuando con este escalofriante relato, aquella familia no dejó de experimentar cierto miedo al llegar a la casa. Según trataron de averiguar, decÃan que el espÃritu de alguien vivÃa allÃ. La necesidad es causa de muchas cosas y en este caso de valor en aquella humilde familia.
El primer dÃa la pasaron arreglando sus pertenencias, limpiando habitaciones, corredores, el patio y todo cuanto contribuyera a dar aspecto más agradable a aquella misteriosa casa. Por fin llegó la tan tÃmida noche. Fue algo inolvidable, ya que si bien no pasó gran cosa, todos estaban muy asustados. Para este entonces el protagonista M.N. contaba con 10 años y su hermano era un poco mayor. La madre cuidaba de ellos, pues era su única y verdadera posesión de valor.
Al amanecer del tercer dÃa, los muchachos comentaron con la madre, los ruidos que según ellos se escucharon durante la noche. Ellos coincidÃan en decir que eran como ruido de pasos descalzos, los cuales recorrÃan de vez en cuando el corredor. La madre no queriendo dar importancia al asunto, cambió la conversación de inmediato y mandó a los niños a la escuela. Estos ya estaban inscritos y debido a su anterior localización, debÃan levantarse temprano porque les quedaba bastante lejos.
Asà las cosas, la mamá de estos jovencitos, pensó si no era malo que ellos vivieran con tanto miedo. La llegada de la noche era una tortura. Con mucha inteligencia aquella señora, pensó esperar hasta que ella comprobara algo extraño, puesto que de otra manera podrÃan ser imaginaciones de los asustados hijos.Llegó la cuarta noche de estancia en la casa. Algo realmente inquietaba a los habitantes y bajo cierto temor se acostaron y trataron de dormir.
SerÃa como las dos de la mañana, cuando el más grande despertó a M.N. escuchá –le dijo- alguien anda por el patio. En efecto parecÃa como si algún animal caminara por allÃ. La madre despertó también y juntos comenzaron a escuchar aquel ruido. El cuarto donde dormÃan tenÃan una puerta hacia un corredor esta poseÃa una especie de ventana un poco alta. La madre de M.N. con algo de temor, pero dándole valentÃa a sus hijos, vio por la clarabolla. Nadie estaba en el patio, ni en otro lugar de la casa. Quedaron todos esperando que ¨el gato¨, como lo supusieron para no tener miedo, se hubiera escapado al escuchar los movimientos de la familia. No habÃan transcurrido ni cinco minutos, cuando de nuevo los pasos. Aterrorizados ahora, les encontraban parecido a pisadas de pies descalzos.
Muertos de miedo asà pasaron toda la madrugada. La esperanza era que amaneciera, para que la luz del nuevo dÃa los salvara de aquella pesadÃa. Los pasos llegaban hasta la puerta donde ellos estaban, luego corrÃan, paraban y a veces cesaban de oÃrse. Ya cerca del amanecer, por la luz del alba juntos se dispusieron a ver de nuevo si habÃa algo que los estuviera engañando. Los pasos se escucharon aún más claros al abrir la pequeña ventana en forma rectangular. Para asombro de ellos el sonido continuó, los pasos arrancaron desde el corredor que terminaba en aquella puerta, se fueron haciendo más débiles, como si se dirigieran hacia la puerta de la calle, situada en el extremo de aquel corredor. Estaban, muertos, horrorizados y temblaban todos. Juntos pudieron ver el epÃlogo de esta historia. Al llegar a la puerta de la calle, como si alguien fuera a salir, ésta se abrió, para cerrarse después. El dÃa ya llegaba y ante aquello salieron a observar. Su asombro fue increÃble al ver que la puerta estaba abierta. No tenÃa el pasador y como sà alguien descuidadamente la dejara en esa situación.
Tuvieron que salir pocos dÃas después de aquella increÃble casa. Aunque ya no escucharon nada parecido, el recuerdo de aquella noche los obsesionaba. Pudiera ser una leyenda o cuento de misterio pero el testimonio de esta persona junto a la puerta abierta, nos dejan este relato como una autentica narración de lo extraño.
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