31 Mar, 2006 - 11:29:00
Todo empezo un dÃa común y corriente en la capital de Guatemala. Un señor taxita, estaba haciendo su recorrido, y paso casualmente cerca del sector correspondiente al cementerio general ubicado en la zona 3 capitalina, el señor al pasar por la puerta principal, recogio a una joven, que le pidio que la llevara. El señor la recogió y la llevo al sitio que le indicó dicha mujer. Al llegar al lugar, la mujer se bajo sin pagarle al hombre, dejando la puerta abierta y sin mencionar ninguna palabra, por lo cual le dió a entender al hombre del taxi que ya volverÃa.
Al estar en frente de la casa, timbro y golpeo la puerta al ver que nadie respondÃa decidió entrar, el hombre quedó estrañado y fijo su mirada en aquella casa. Al dirigir su mirada al segundo piso la vió pasar de un cuarto a otro, por lo cual le hizo pensar que ya bajarÃa a pagarle.
Pero luego de un largo rato de espera, aquel hombre se canso y decidió subir a preguntarle a la mujer, que lo tenÃa esperando hace varias horas, si le pagarÃa la carrera del cementerio general hasta dicha casa. al escuchar el ruido del taxista salio una señora, pero no era la misma que el habÃa traido hasta esa casa, al sentirse un poco estrañado, pregunto por una mujer que habÃa traido hacÃa unos instantes y cual serÃa su sorpresa que aquella señora le dijo que ella era la única que vivÃa ahà después de la muerte de su hermana. Aquel hombre le dijo que hace pocos minutos que habÃa visto a la señora que el habÃa traido pasar por el segundo piso y que el la habÃa visto por la ventana.
La señora quedo asombrada y lo invito a verificar que ellos dos eran los únicos en ese momento en la casa. El señor no salÃa de su asombro cuando al entrar vió una foto de la señora, con la misma ropa, no dudo un minuto en identificarla, era ella, repetÃa y repetÃa sin cesar, la mujer no lo creÃa, ella es mi hermana y falleció hace unos cuantos años, le dicÃa, pero el señor no entendia, sólo decÃa, era ella... era ella... era ella...
La señora fué con dicho hombre hasta el cementerio central, para que él pudiera comprobar que aquella mujer estaba muerta.
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