01 Jul, 2008 - 10:48:31
Algún dÃa, las células de combustible podrán energizar su automóvil, expulsando tan sólo agua, y quizás algo de dióxido de carbono. Siendo más eficientes y limpias que un motor de combustión interna, sus emisiones serán mucho menores. También podrán abastecer de electricidad su hogar sin la pérdida de energÃa que deben afrontar las lÃneas de la red de suministro eléctrico, e incluso podrán alimentar su ordenador portátil o su teléfono móvil. Pero esto no será en el futuro cercano.
"Es muy improbable que todos estemos usando las células de combustible en nuestros vehÃculos en un plazo de, digamos, 10 años", advierte Frank DiSalvo, profesor de quÃmica y biologÃa quÃmica y codirector del Instituto Cornell para las Células de Combustible, un equipo de investigadores de la Universidad de Cornell. "La infraestructura energética en el mundo es tan inmensa que incluso si hoy tuviéramos ya las células de combustible ideales, se tardarÃa décadas en remodelar la infraestructura. La mayorÃa de las personas que hoy investigan sobre las fuentes de energÃa alternativa esperan que la labor tenga su impacto después del 2030 ó el 2040. El papel de la investigación presente es poner sobre la mesa tantas opciones como sea posible, de manera que podamos escoger las mejores".
En vez de quemar el combustible para mover pistones y transmitir este movimiento a las ruedas, las células de combustible descomponen quÃmicamente el combustible, convirtiendo su energÃa directamente en electricidad. Para hacer esto de manera rentable y eficiente, el equipo de la Universidad de Cornell está tratando de desarrollar nuevos materiales para los catalizadores y las membranas de las células, sus componentes principales.
Para encontrar un catalizador eficaz y barato, el equipo está probando un gran número de combinaciones posibles de dos, tres o cuatro elementos diferentes, de un modo muy parecido a cómo las compañÃas farmacéuticas prueban miles de compuestos en busca de actividad biológica. Y ya han obtenido resultados prometedores.
"Es importante aliarnos con la industria porque esto añade credibilidad, en el sentido de que lo que hallemos no sea visto meramente como una curiosidad de laboratorio. La mayorÃa de las compañÃas no cree realmente en lo que ocurre dentro de un vaso de precipitados de un laboratorio académico; ellos tienen que probarlo por sà mismos", explica Héctor Abruña, profesor de quÃmica y biologÃa quÃmica, y también codirector del Instituto para las Células de Combustible.
Fuente: amazings.com