La belleza facial es fiel reflejo de una piel sana. Sólo si sabemos mantener la salud de nuestra dermis, podremos conseguir su esplendor. En este sentido, la limpieza facial tiene un papel protagonista como medida preventiva de arrugas e imperfecciones, síntomas que más preocupan a las españolas.
Hasta el momento, las mujeres han confiado en las cremas hidratantes y anti-age para nutrir la piel y evitar las marcas del paso del tiempo, pero no saben u olvidan que sin una piel preparada, de nada sirve utilizar los mejores tratamientos. El rostro debe estar limpio de impurezas ya que con los poros obstruidos es imposible que los beneficios de las cremas surtan efecto.
A pesar de que los especialistas tienen muy claro las ventajas de la limpieza del rostro como base de la belleza, la sociedad en general no suele estar concienciada de la importancia de este paso del cuidado cutáneo.
La piel debe limpiarse todos los días con limpiadores o desmaquillantes, independientemente de que nos hayamos maquillado o no. Estos productos, además, de eliminar los residuos de maquillaje también acaban con el exceso de sebo y con las impurezas.
Los expertos recomiendan limpiar la piel dos veces al día: por la noche, para eliminar impurezas y restos de maquillaje y, por la mañana, para retirar la grasa segregada mientras dormimos. Adquirir una rutina en la limpieza mejorar la salubridad de nuestra piel y retrasa el temido proceso de envejecimiento.
La limpieza sólo con agua no es efectiva porque no elimina las impurezas, los excesos de sebo, ni los residuos de maquillaje. Una limpieza correcta precisa de agentes que emulsionen la grasa y permitan la eliminación de la suciedad.
La elección del producto adecuado es fundamental ya que si se opta por uno excesivamente agresivo puede alterar la barrera protectora de la piel y su equilibrio.
La limpieza completa se divide en dos fases: limpieza y la tonicidad. Para la primera se pueden utilizar jabones, leches limpiadoras, cremas limpiadoras y espumas. Todos ellos tienen un objetivo común: acabar con las impurezas y el sebo de la piel, así como el maquillaje. Para obtener un resultado perfecto se emplean los tónicos y lociones faciales, que refrescan y suavizan la piel.
Limpieza con jabones y espumas
Con la piel humedecida, y después de frotar las manos con un poco de jabón, extiéndelo por el rostro con mucho cuidado para no rozar la zona ocular y labial. Retíralo con abundante agua y por último seca el rostro.
Limpieza con leches y cremas
Con la cara seca, extiende un poco de producto con los dedos (mejor que con un algodón) mediante un suave masaje. Las cremas se pueden aplicar también con una brocha. Luego retira las sobras con un algodón seco o humedecido con agua pulverizada, como te sea más agradable.
Aplicación de tónico y lociones
Estos productos pueden venderse con pulverizador o sin él. Si su formato es de spray, basta con pulverizar sobre el rostro y eliminarlo con un algodón. Si no tiene pulverizador, aplique un poco de productos sobre un algodón limpio y páselo por el rostro. Compruebe que la piel queda totalmente seca para evitar que se reseque.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com