06 Oct, 2009 - 09:23:47
Una de las grandes dudas de los padres es qué cantidad de dinero dar a los hijos, a partir de qué edad y con qué frecuencia.
Lo aconsejable es empezar a partir de los once años de edad, ya que es alrededor de esta edad, cuando los niños tienen la suficiente madurez para saber utilizarlo y decidir en qué lo van a emplear.
Conforme se van haciendo mayores debemos aumentarle la asignación para incluir en ella otros gastos como medios de transporte o comprar la merienda en el colegio y, de esta forma, que vayan aprendiendo a administrarse y a ser responsables en el uso del dinero.
La cantidad que han de recibir nuestros hijos, no ha de ser ni muy abundante ni excesivamente pequeña. Es más educativo que estén escasos de dinero a que éste les sobre. En las ocasiones en las que van a salir con sus amigos, al cine, de excursión, etc., debemos darle la cantidad suficiente para que cubran esos gastos; si fuesen muy holgados de dinero, no aprenderían a distribuírselo y podrían acostumbrarse a despilfarrarlo.
Hay padres que prefieren dar la asignación cada mes, otros cada quince días y otros cada semana. Cuando son pequeños y lo que le damos es algo simbólico para que empiecen a aprender a administrarse, el periodo debe ser más corto, aproximadamente cada semana. Cuando ya son mayores, la decisión debemos tomarla con ellos.
Hay algunas pautas que pueden ayudarnos a manejar la relación de nuestros hijos con el dinero.
- Ahorrar hasta conseguir la cantidad que necesitan. Enseñarles a no gastarlo inmediatamente; que esperen a estar seguros de lo que desean hacer con esa cantidad y, si no es suficiente, que esperen a la siguiente asignación para acumular la cantidad que necesitan. Con esto, comprenderán que el dinero no está disponible siempre, aprenderán a tener paciencia y a tener tiempo de ilusionarse con lo que deseen de verdad.
- Ser generosos con su dinero. Deberíamos enseñarles a ahorrar pensando también en los demás. Pensar que se aproxima el cumpleaños de su hermano, padres o abuelos y que un pequeño detalle les haría muy felices, o para dar una aportación esporádica para una causa benéfica. De esta forma, aprenderían a ser más generosos y solidarios con los demás.
- No dejarse llevar por las marcas. Deben aprender lo que realmente valen las cosas, comparando precios y mirando ofertas y no dejarse llevar por marcas de moda que triplican el valor del objeto en sí. Si alguna vez vemos oportuno ceder ante marcas de moda con precios disparatados propongámosles que paguen ellos de sus ahorros la diferencia de lo que nos costaría ese objeto o prenda de vestir si no fuese de marca.
- Saber ganar dinero cuesta esfuerzo. Los hijos deben saber que el dinero es consecuencia del trabajo y esfuerzo de sus padres, deben, por tanto, valorarlo y respetar la organización de la familia, no exigiendo a los padres por encima de sus posibilidades y actuando con responsabilidad dentro del hogar, cuidando sus cosas para que duren más y se conserven mejor, o utilizar el teléfono siendo conscientes del precio de las tarifas.
- Educar en la sobriedad. Supone enseñarles a distinguir entre lo que es razonable gastar y lo que es inmoderado. Y a diferenciar entre caprichos o deseos inmediatos o superficiales de otras cosas que realmente necesitan o valoran. La sobriedad significa estar por encima de los caprichos y saber soportar carencias sin que eso suponga una frustración para nuestro hijo. Recomendado por Trinidad Aparicio Pérez, Psicóloga Clínica y Psicóloga Escolar.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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