01 Oct, 2009 - 20:37:19
Un traslado de ciudad lleva implícito una serie de cambios a los que tendremos que adaptarnos e ir aceptándolos poco a poco. En la medida de lo posible, es recomendable evitar las preocupaciones y temores que puedan surgirnos y organizarnos para que el traslado sea lo menos traumático posible. En la mayoría de los casos, cuando esto ocurre es porque se produce una situación más favorable y beneficiosa para nosotros; una boda, una mejora profesional, un clima que beneficiará la salud de alguno de la familia o porque buscamos estar más cerca de nuestra ciudad o familia. En principio, esto va a suponer un cambio radical para toda la familia, tendremos que renunciar a una forma de vida para volver a empezar otra vez. Debemos afrontarlo con optimismo, curiosidad y positivamente, mirando hacia el futuro como una posibilidad que se nos presenta para mejorar y superarnos tanto profesional como socialmente.
El cambio nos obliga a integrarnos en una ciudad en la que probablemente no conozcamos a nadie y a tener que superar todos los obstáculos que nos impidan relacionarnos para adaptarnos a las nuevas circunstancias. Por lo que podemos decir que un cambio de ciudad nos puede servir también como superación y crecimiento personal.
El traslado afecta doblemente a niños y adolescentes que se ven obligados a abandonar su casa junto con su colegio y amigos. Aunque ellos se adaptan con más facilidad a los cambios, también son quienes más los acusan al principio. Una mudanza afecta a las emociones y comportamiento de los niños. No es de extrañar que el niño esté más excitado de lo normal, duerma mal y reclame más atención. Necesita tiempo para acostumbrarse al nuevo entorno, encajar en el colegio y tener nuevos amigos. Es fundamental por tanto, la ayuda y atención de los padres para que le resulte más fácil adaptarse. Veamos a continuación qué pueden hacer los padres para que los hijos se adapten con más facilidad a su nuevo entorno:
- Preparar al niño. Hable con su hijo lo antes posible del cambio de ciudad, los niños necesitan tiempo para hacerse a la idea. Si es posible, llévele de visita a la nueva ciudad y enséñele la casa en la que vivirá y su nuevo colegio. Esto le permitirá familiarizarse con el nuevo entorno.
- Explicarle el motivo del traslado. Es muy importante que tenga toda la información posible sobre el motivo del traslado y que se le responda totalmente a sus preguntas para evitar una excesiva preocupación o temor.
- Ilusionarse. Debe hacer todo lo posible para que su hijo se ilusione con el traslado. Explíquele las ventajas que tendrá vivir en la nueva ciudad y muestre con una actitud positiva e ilusionada con respecto el traslado y sus ventajas.
- Tranquilizarlo. El niño debe saber que su vida básicamente no va a cambiar. Sus padres y hermanos van a estar con él y su mascota, si la tiene, también viajará con ellos al igual que sus juguetes y pertenencias. Debemos tranquilizarle al respecto y hacerle entender que lo esencial no va a cambiar, tan sólo cambiará el entorno en el que vivirá.
El adolescente tiene un sentido de la amistad muy arraigado, se siente muy unido e identificado con su grupo de amigos. A él le resultará más difícil cambiar de ciudad pues les da una importancia primordial a sus amigos. Veamos de qué forma los padres pueden ayudarle:
- Mantener el contacto con sus amigos. Debe saber que podrá seguir manteniendo el contacto con ellos a través del teléfono o por e-mails, y que en vacaciones podrá invitar algún amigo o él mismo podrá viajar para verlos y quedarse en casa de algún familiar o amigo.
- Participar en la mudanza. Hacer que tome un papel activo en el traslado, que participe en las tareas de empaquetar y desempaquetar, debe saber que su colaboración es necesaria. El traslado es un acontecimiento familiar en el que toda la familia debe colaborar.
- Tener paciencia con él. Los adolescentes son quienes más dificultad tienen para adaptarse a otra ciudad, déle tiempo y no se impacientes si observa que está más irritado o irascible, pronto encontrará otro grupo de amigos al que pertenecer y con el que identificarse.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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