05 Oct, 2009 - 08:48:07
Cada vez son más las mujeres que por necesidad o porque así lo desean han decidido trabajar fuera de sus casas. Durante muchos años, han estado relegadas exclusivamente al trabajo del hogar, sin posibilidad de elegir. Afortunadamente hoy en día esto ha cambiado, para ello ha sido necesaria una larga lucha, logrando la incorporación de la mujer al mundo laboral (externo y remunerado).
Es una lucha que continúa en busca de la igualdad de condiciones con respecto a los hombres, tanto en salario como en puestos de alta responsabilidad y en busca de unas condiciones laborales y sociales que faciliten su incorporación para que sea compatible con la maternidad. Ha sido y sigue siendo una lucha larga y continua que abre posibilidades de elección para la mujer, sin que por ello se vea perjudicada su vida familiar. Pero hemos de tener en cuenta que también existen muchas mujeres cuyo trabajo es exclusivamente el del hogar y la familia. Lo importante es que sea su propia decisión, reflexionando sobre las ventajas y desventajas sin presión social ni familiar.
Son muchas las mujeres que han decidido quedarse trabajando exclusivamente en las tareas domésticas y atendiendo a su familia, incluso algunas de ellas han renunciado a un trabajo profesional remunerado, para dedicarse a la casa y la familia. El trabajo de estas mujeres es procurar el bienestar de su familia, creando un ambiente familiar acogedor y estando en todo momento al servicio de ellos. Es una labor sumamente importante, ya que este trabajo consiste en darse a los demás para contribuir eficazmente al bien familiar, contribuyendo de esta forma también al bien social.
Las mujeres cuyo trabajo es ser amas de casa, sufren desde hace algún tiempo un problema de desprestigio social. Por eso, es necesario que sean ellas mismas las que valoren su trabajo, donde desempeñan un papel insustituible como eje familiar que organiza y dirige el hogar. No se puede permitir que la sociedad discrimine el trabajo doméstico. Para evitarlo, es imprescindible que las mujeres dejen de avergonzarse y valoren y transmitan lo importancia de su trabajo.
Hay una tendencia a pensar que no se puede lograr una realización personal si no se trabaja fuera del hogar, como si el cuidado y educación de los hijos o las tareas domésticas, impidiesen el crecimiento y desarrollo como persona. Es un error pensar así, ya que se trata de una ocupación laboriosa y noble cuya motivación es el amor y el bienestar familiar, donde se forja la personalidad de los hijos y el bienestar de toda la familia.
Es un trabajo sin horario, desde que se levantan hasta que se acuestan. El descanso llega a la hora de dormir y, si se han organizado bien, un par de horas antes de irse a la cama. Algunas noches, cuando hay niños pequeños, no pueden descansar tranquilamente, pues lo niños lloran o hay que darles el pecho o biberón, cambiarles el pañal o a atenderlos si están enfermos. Son muchas y variadas las actividades que realizan, llevan a los niños al colegio, hacen la compra, ordenan y limpian la casa, hacen la comida, planchan, etc. Su objetivo principal es atender a la familia, por lo que en ocasiones se convierten en sus taxistas particulares, llevando a los hijos al colegio y al resto de las actividades extraescolares que realizan. También son profesoras y psicólogas de sus hijos quienes continuamente demandan su ayuda.
El otro objetivo principal del ama de casa es cuidar de la casa, procurando que esté limpia y ordenada, actividad que no acaba nunca, pues una vez logrado el orden y limpieza de la casa, llegan los hijos para desordenar lo que poco antes ellas han estado ordenando, por lo que el resultado de su trabajo con respecto a la limpieza y el orden suele se muy breve.
Evidentemente, hay tareas en las que el ama de casa puede ser sustituida o tener ayuda, pero en lo que se refiere a la educación de los hijos son los padres quienes deben encargarse de ello. Hemos de tener en cuenta que es en el seno de la familia donde los hijos van a formar su personalidad y donde el comportamiento y conducta de los padres les va a servir de patrón como modelo a imitar.
No podemos centrarnos sólo en las familias cuya mujer se dedica a las tareas del hogar. La educación de los hijos no tiene profesión y compete a todos los hombres y mujeres. Sería injusto pensar que los hijos de las mujeres que son amas de casa, están más y mejor atendidos que los de las familias en las que ambos, padre y madre trabajan fuera del hogar. Pero sí es cierto, que hoy en día existe un tipo de familias en las que tienen un horario laboral tan amplio que apenas tienen tiempo para estar con sus hijos, y esto, por supuesto sí repercute en la educación y atención de los hijos. Recomendado por la Doctora Trinidad Aparicio Pérez, Psicóloga Clínica y Psicóloga Escolar.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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