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Vida en Familia
La preadolescencia
12 Oct, 2009 - 11:42:37

El período entre los 9 y los 13 años es desafiante, tanto para nuestros hijos como para sus familias. Los adultos a su alrededor debemos prepararnos para esta etapa en la que ya no son niños pequeños, pero aún no se consideran adolescentes, aunque a veces se comporten como tal.

Durante la preadolescencia notamos cambios de apariencia, actitud, y conducta, ya que sus cuerpos están experimentando el inicio de la pubertad, pero su capacidad de razonar aún no ha madurado. Su auto-estima luce frágil, notamos altas y bajas emocionales, y su comportamiento fluctúa entre infantil y juvenil.

Además de presentarnos estos cambios típicos, la preadolescencia nos confronta con nuevos retos, algunos serios y difíciles.

En casa, empiezan a redefinirse en relación con sus hermanos, padres, y otros familiares. Empiezan a demostrar nuevos intereses. Resienten que se les trate como niños y piden más libertades y privilegios.

El ambiente de los grados  intermedios es estresante. Las materias escolares se hacen cada vez más complicadas, y la motivación por los estudios puede verse afectada por otros intereses. Muchos prefieren compartir con los amigos que aplicarse con las tareas, aunque luego sufran las consecuencias.

 Los preadolescentes enfrentan fuertes presiones sociales, por parte de sus compañeros, de influencias en su vecindario, y de los medios de comunicación. Cada vez más muchachos comienzan a experimentar con alcohol y drogas durante la preadolescencia, y un gran número se involucra con pandillas juveniles antes de entrar a la secundaria.

Una vez entendemos que nuestros hijos enfrentan dificultades, ¿cómo apoyarlos y ayudarlos a lidiar con los retos de la preadolescencia?

Para ayudarlos a que se mantengan sanos y seguros, estemos dispuestos a hablar con ellos sobre sus experiencias, emociones, opiniones, y sobre temas delicados, como el sexo y las drogas.

Al comunicarnos, evitemos ordenar, amenazar, rechazar, ignorar, predicar, cantaletear, interrogar, juzgar, criticar, culpar, atacar, avergonzar, humillar, y ridiculizar.

Recordemos que los muchachos aprenden de los adultos cómo enfrentar los retos, sobreponer los obstáculos, y resolver los problemas que nos presenta la vida. Por lo tanto, sirvámosles de buenos ejemplos.

Ser preadolescente en estos tiempos no es nada fácil, así que demostrémosles comprensión, compasión y  mucha paciencia.

Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com


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