Ser madre y trabajar fuera de casa supone un gran esfuerzo y el precio que muchas mujeres tienen que pagar es muy alto, sobre todo para las que acaban de ser madres y les llega la hora de incorporarse al trabajo. Compaginar trabajo, casa, hijos, pareja... se convierte en una lucha diaria que, para muchas, tiene ciertas ventajas pero también inconvenientes y renuncias.
Diversos estudios apuntan que las mujeres que trabajan fuera de casa y tienen ayuda dentro del hogar van a sufrir menos enfermedades psicosomáticas y psicológicas. En la mayoría de los casos, pero aún así tiene para ellas ciertas ventajas y satisfacciones:
- Suelen ser mujeres con seguridad en sí mismas, defienden sus intereses con más firmeza y convencimiento. Son más explícitas y contundentes a la hora de exponer a sus maridos e hijos sus necesidades.
- Algunas mujeres que sólo trabajan en casa, acaban obsesionándose y preocupándose de asuntos sin importancia. Se sienten insatisfechas y, a veces frustradas porque no llegan a sentir la satisfacción de desempeñar otro tipo de trabajo.
- En la mayoría de los casos, la relación con la pareja es más satisfactoria y menos dependiente, tanto afectiva como económicamente. Son más reivindicativas, sienten que tienen tantos derechos como los demás y los reclaman.
- Suelen tener más contactos sociales, amigos fuera del ámbito familiar. Los inconvenientes de trabajar fuera de casa pueden ser:
- El doble trabajo va desgastando físicamente a la mujer. Esto hace que se vuelva más irritable, tenga menos tiempo para dedicarse a sí misma, a su pareja, hijos, etc.
- Pueden aparecer sentimientos de culpa, sobre todo en aquellas mujeres que acaban de ser madres. La incorporación al trabajo les obliga a pasar mucho tiempo alejada de su bebé y en algunos casos tienen que dejar de amamantarlos. Si a esto añadimos el cansancio que supone trabajar fuera y dentro de casa, hacer las compras, preparar comidas, cuidar de los otros hijos, etc. el conflicto es mayor.
- La sobrecarga puede contribuir a desarrollar actitudes perfeccionistas que le lleven a obsesionarse por realizarlo todo, acabar todas las tareas, atender correctamente a su familia etc.
Trabajar fuera y dentro de casa hace imprescindible programar tiempo libre para los nuestros. Ser madre, esposa y trabajar fuera de casa requiere desarrollar muchas facetas y una gran organización. Aún hoy día, el gran peso de las tareas del hogar y cuidado de los hijos sigue recayendo en la mujer. Es cierto que el hombre colabora pero, no se trata de colaborar sino de repartir las tareas domésticas.
- En primer lugar es muy importante que planifique con el resto de tu familia el reparto de las tareas del hogar y que respete los momentos dedicados a disfrutar de la vida familiar. Procure conseguir que cada miembro de la familia asuma en casa una tarea concreta.
- Es muy importante marcar metas que sean realistas. Intente tener un horario para las tareas del hogar: procure que sea como cualquier otro trabajo y, a una hora determinada parar para hacer otras cosas. No olvide programar el tiempo libre. Sería aconsejable que tuviera un día para descansar de las tareas de casa y dedicar más tiempo la familia y a usted.
- Evite actitudes perfeccionistas y no se preocupes si hay desorden, si no ha planchado, cocinado etc. La mejor forma de luchar contra el sentimiento de culpa que ello puede producir es tener en cuenta que es inevitable tener este sentimiento pero que no es nada malo. Hay que procurar pensar en las razones que la llevan a trabajar fuera y en las ventajas que ello puede tener tanto para usted como para los que la rodean.
- Es muy importante concienciar a cada miembro de la familia del papel primordial que cada uno tiene en las tareas de casa. Los padres han de hacerle saber a los hijos que cuales son sus obligaciones, imponer una serie de normas y que vean que todos están implicados. Para ello es muy importante inculcar a los hijos la capacidad para organizarse y la responsabilidad.
- Planificar actividades de ocio con la familia. Es muy eficaz realizar actividades conjuntas, ir de compras, organizar excursiones, jugar, hacer deporte, ir al cine, etc. No debe olvidar que el tiempo dedicado a los hijos no ha de ser compensado con regalos y caprichos sino con tiempo de calidad. Lo importante no es la cantidad de tiempo dedicado a los hijos sino la calidad del mismo.
- Comparta momentos a solas con su pareja. Reserva media hora al día para hablar y estar con tu pareja. Reservar unos días para estar solos, pedir ayuda a la familia para que cuide de los hijos y hacer una escapada de vez en cuando.
- Aproveche el tiempo que dedica a comer para intentar desconectar del trabajo y pensar en algo agradable. Además, procure reservar unos minutos al día solo para ti. Utilice ese tiempo para dar un paseo, leer algo, escuchar música, darte un baño relajante, etc.
- Intente no mezclar los temas familiares con los profesionales. Evite llevar las preocupaciones del trabajo a casa e intente no pensar en lo imprescindible que es en su casa mientras está trabajando. Céntrese en cada momento en lo que está haciendo e intente desconectar de lo demás.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com