21 Dic, 2009 - 21:36:53
Con el tiempo el ser humano se ha percatado que existe una forma de comunicación con animales, sobre todo con las mascotas que tenemos en las casas. Los amantes de los animales han desarrollado la capacidad de comprender sus mensajes, deseos, sentimientos.
Así como el hombre está continuamente en la búsqueda de nuevos mecanismos de comunicación, que nos han llevado a los actuales sistemas existentes, también en el reino animal, se vienen desarrollando estos mecanismos, para transformarlos y hacerlos más eficientes en la tarea de supervivencia.
Las abejas en su vuelo establecen un código de comunicación, los delfines en sus sonidos y distintos matices de voz, las hormigas, los perros, los gatos, las aves; cada especie ha desarrollado un mecanismo de comunicación, y seguramente en los próximos años, se seguirán conociendo cambios tan marcados, que la misma raza humana se maravillará de lo que verá acontecer.
En este orden de ideas, en Agosto del año 2000, se realizó la conferencia "Complejidad Social e Inteligencia Animal", reuniendo a los más prominentes científicos que estudian la conducta del lenguaje y la inteligencia en animales que van desde los monos hasta los loros, y desde las ballenas y delfines hasta las hienas. Y dentro de este campo de la comunicación, surge la gran incógnita comunicacional: la del ser humano con los animales.
Independientemente de cualquier evidencia científica, los amantes de los animales y más específicamente, aquellos que tienen una estrecha relación y compenetración con sus mascotas han desarrollado la capacidad de comprender mensajes, deseos, sentimientos y también razonamientos.
De esta capacidad de comunicación con los animales, destaca como muy conocida una que data de gran antigüedad, como fue San Francisco de Asís (Italia 1182 - 1126), quien además de ser un hombre santo, tenía la rara cualidad de hacerse querer de los animales y además comunicarse con ellos. Así las golondrinas le seguían en bandadas y formaban una cruz por encima de donde él predicaba. Cuando estaba solo en los bosques, una mirla lo despertaba con su canto cuando era la hora de su oración de la medianoche, pero no así cuando el santo estaba enfermo; también fue acompañado por algún tiempo por un conejo, y un lobo feroz le obedeció cuando el santo le pidió que dejara de atacar a la gente. Cuando hacía referencia a alguno de éstos, hablaba de los "hermanos" menores.
Actualmente esta inquietud por el conocimiento de la comunicación seres humanos-animales, ha adquirido carácter de investigación y existen proyectos que vienen desarrollándose a lo largo de muchos años.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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