Para algunas mujeres, tener un parto por cesárea supone una desilusión, después de haber esperado el parto vaginal, y en algunos casos trae aparejado sentimiento de culpa y fracaso. Estos efectos psicológicos pueden mitigarse si te preparas e informas sobre los pro y contras de esta alternativa y la tomas como una experiencia positiva destinada a cuidarte a ti y a tu bebé.
Qué es una cesárea
La cesárea es una cirugía mediante la cual el feto se extrae por vía abdominal, mediante una incisión. Dura aproximadamente unos 45 minutos, aunque el bebé nace a los 10 ó 15 minutos de haberse iniciado el procedimiento. Se recurre a ella cuando no hay posibilidades de que el bebé nazca por parto normal, o cuando el trabajo de parto pudiera poner en riesgo la salud de la madre, del niño o de ambos.
A pesar de que la American College of Obstretitians and Gynecologists está intentando buscar la manera de reducir el número de cesáreas, actualmente, el 22 % de los partos en Estados Unidos se realizan vía cesárea.
Algunas cesáreas puede programarse con anticipación, pero en la gran mayoría, es una decisión que el médico debe tomar al momento del parto. En la actualidad, y aunque es considerada una cirugía mayor, una operación cesárea tiene casi el mismo nivel de riesgo que un parto natural.
Causas de una cesárea programada
Si ya se ha tenido un parto por cesárea y el problema que lo provocó persiste, o se ha hecho una incisión vertical y existe un cierto riesgo de ruptura del útero con el parto vaginal.
Existencia de placenta previa, un problema en el cual la placenta está por debajo del bebé y cubre parte o la totalidad del cuello del útero bloqueando la salida del bebé.
El desprendimiento de la placenta (abruptio placenta). En este caso la placenta se separa antes de que nazca el bebé, lo que corta el flujo de oxígeno, poniendo al feto en peligro.
Patologías como el cáncer de cuello de útero, los condilomas por HPV que obstruyen el canal de parto, etc.
Cuando una enfermedad o anormalidad del feto vuelven el parto natural algo traumático o riesgoso.
Cuando existe una desproporción entre el tamaño del bebé y las dimensiones de la pelvis materna, y se supone que el bebé no podrá transitar por el canal de parto.
Si la mamá sufre de diabetes o presión alta. O si padece de una infección de herpes activa en los genitales, el parto vaginal puede ser riesgoso.
El retardo del crecimiento intrauterino, en cuyo caso es preferible tener al bebé en cuidados fuera del vientre materno.
La rotura prematura de la bolsa, que puede complicarse con una infección sobre agregada. Lo mismo sucede con el desprendimiento de la placenta.
Fuentes:univision.com