Cuando el niño o niña prematuros son dados de alta en la unidad de neonatos, comienza una etapa mucho más prometedora, pero no exenta de riesgos.
Los padres tienen que tener en cuenta numerosos factores, puesto que el pequeño va a necesitar muchos cuidados durante mucho tiempo.
Antes de la llegada del bebé al hogar, es importante asegurar una higiene total del lugar porque tienen un sistema inmunológico muy débil, por lo que están expuestos a todo tipo de infecciones. Duermen por regla general más que los no prematuros. Pero lo hacen en periodos más cortos. Los padres oirán llorar muchas veces al pequeño reclamando alimento y cuidados. El menor tamaño de ellos hace que su estómago sea también pequeño, por lo que tienen que recibir alimento más a menudo.
Los primeros años de vida de los neonatos que han nacido antes de tiempo son decisivos para su total desarrollo. Es normal que estén a menudo enfermos y que su crecimiento sea menor que el de otros niños y niñas de su edad.
En ciertos casos estos problemas acompañan a la persona durante toda su vida, aunque lo normal es que si ha recibido unos cuidados apropiados, su desarrollo y salud se normalicen a partir de los dos años de edad.
Entre un ocho y un doce por ciento de todos los bebés que nacen en el mundo son prematuros.
Alrededor del 90 por ciento de todos los bebés que nacen después de 38 semanas de gestación sobreviven y se desarrollan con toda normalidad.
Cuando el bebé prematuro es dado de alta en la unidad de neonatos, comienza una etapa mucho más prometedora pero no exenta de riesgos.
Los bebés que nacen antes de tiempo son muy frágiles y pequeños, cada gramo de peso ganado es un avance capital, sus órganos no han tenido tiempo de formarse totalmente, su sistema inmunológico es prácticamente inexiste y debido a todos estos factores están muy expuestos a sufrir infecciones y enfermedades.
Fuente: dca.gob.gt