18 Mar, 2008 - 12:12:50
Mujeres de una misma familia nos dan sus testimonios sobre cómo viven sus vidas y, lo más importante, la dicha de ser abuelas, madres e hijas.
Entre cuadernos y pañales
Mientras las adolescentes suelen conversar sobre las emociones que les causa ir a una fiesta, Sandra, de 16 años, habla de un sentimiento más intenso: ser mamá. "Cuando tú ves a tu hijo, sientes una alegrÃa que jamás vas a sentir por nadie. Es un ser que ha crecido fruto del amor de los dos". Sandra se casó con el papá de MatÃas, Juan Carlos Renken, hace cinco meses y viven en la casa de la mamá de ella. "Hay que apoyarlos, no queda otra alternativa. Pero le he cantado cómo son las cosas a mi hija: todas las responsabilidades que tiene, que la voy a ayudar con el bebé siempre y cuando estudie, y que su hijo está por encima de todo", dice Sandra Montenegro, quien se convirtió en abuela a los 37 años y cuida del pequeño mientras su hija está en el colegio. MatÃas, de dos meses, es también nieto de Carlos Luis Morales, recordado arquero de Barcelona y hoy presentador de noticias.
Debido a su embarazo, Sandra tuvo que salir del colegio en el que estaba y cambiarse a otro, donde cursa el cuarto año. Además, trabaja vendiendo cosméticos por catálogo. "Quiero salir adelante para tener mi profesión y poder darle todo a mi hijo". Su esposo, de 19 años, va a la Universidad y es cajero de un banco. "Se esfuerza bastante por nosotros", comenta sobre él. "Ahora comprendo que el trabajo de madre es duro. Hay hombres que se quejan y dicen: "yo soy el que traigo el dinero", pero una es la que tiene el trabajo más fuerte: cuidar al hijo y ocuparse de la casa".
Fuente: Revista Hogar, mujer.com