Tener un hijo es un trabajo que puede exigir una dedicación exclusiva, por eso no se sobrecargue de responsabilidades si piensa tener un bebé.
Otro punto importante es evitar las situaciones traumáticas, como por ejemplo las mudanzas, hasta tanto el bebé haya cumplido los seis meses. Éstas provocan estrés y nerviosismo, algo que debe evitar durante el embarazo y los primeros meses de vida del niño.
Hacer amistad con otras parejas que estén esperando un hijo o que piensen tenerlo es también muy positivo, porque permite sentirse contenida y comprendida. Asimismo, contar con una amiga o persona de confianza a quien recurrir en caso de cualquier inconveniente, más allá de la pareja, resulta también vital.
Las clases de preparación para el parto constituyen otra oportunidad para eliminar tensiones y compartir experiencias con otros. Lleve a su pareja consigo. Deben compartir este momento crucial en sus vidas.
Por otro lado, y una vez que el bebé haya nacido, no se exija demasiado en cuanto a la atención del niño. No puede estar despierta las veinticuatro horas del día, esto es inhumano. Aprenda a delegar en su pareja el cuidado del bebé o en otras personas.
La alimentación adecuada e integral también debe contemplarse, porque ante la mayor actividad realizada y la tensión vivida, el cuerpo necesita recuperar energía. Tampoco pierda la intimidad con su marido ni sea demasiado exigente con él, porque los primeros meses de maternidad suelen ser de mucha tensión como para agregarle, además, reproches y altercados.
Por último, si a pesar de las medidas tomadas, la prevención no causó efecto y la depresión post parto ya está diagnosticada, no debe desesperarse. El apoyo familiar, el consejo y el tratamiento de un especialista podrán acelerar su recuperación. Sepa que nunca es tarde, y que para todos los problemas siempre existe una solución.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com