Un estudio destaca que la mitad del desarrollo cerebral humano tiene lugar durante los seis primeros meses de existencia
ndo ya se han atendido las necesidades físicas del recién nacido hay que proceder a centrarse en las psíquicas y en las emocionales, pues la estimulación cerebral del niño es esencial para su progreso intelectual ya que es el doble de activo que el de un adulto.
Investigadores de la Federación Mundial de Neurología (FMN) calculan que la mitad del desarrollo cerebral humano tiene lugar durante los seis primeros meses de existencia, y que al final del primer año se ha completado el 70% de ese crecimiento.
A la vez aseguran que el cerebro del bebé no madura de manera espontánea, sino por la interacción con otros seres humanos y con la exploración del entorno. “Es como una especie de circuito eléctrico que está esperando a que se active la corriente mediante la interacción y la estimulación”, señala Jo Frost, especialista en niños y conductora del programa de televisión Supernanny.
Pediatras, neurólogos, fisioterapeutas y expertos especializados en estimulación precoz neonatal, recomiendan aprovechar esos seis primeros meses de vida para interactuar con el bebé, mientras esté despierto, y así alcance los puntos clave del desarrollo saludable.
Pasada esa etapa es el momento de plantearse la posibilidad de clases complementarias para la estimulación psicofísica del niño, que suelen impartirse en centros especializados; no obstante, la mejor opción es consultar primero con el pediatra.
El proceso del avance psicomotriz coincide con el disfrute de los primeros juguetes del bebé, los cuales son de utilidad para despertar la curiosidad del niño en su primer año de vida, por eso hay que evitar, lo más posible colocar a los infantes delante del televisor por costumbre, pues dicho aparato no proporciona la clase de interacción que el recién nacido necesita.
El doctor Jordi Mateu, coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Accidentes de la Asociación Española de Pediatría (AEP) corrobora que los juguetes constituyen una fuente de estimulación durante el crecimiento del niño, y precisa por otro lado, que los colores pueden influir en su temperamento y personalidad.
Algunas pautas
Si decide darle unas clases a su bebé vele porque aprenda a desarrollar su capacidad auditiva, que logre equilibrio, que alcance control visual de la distancia, aprenda a usar algunos objetos como la cuchara, y pueda coordinar sus manos y pies.
Colores para todos
“Los juguetes rojos generan dinamismo e incitan al movimiento en los niños y, por ello, se recomiendan para infantes más bien tranquilos que necesitan actividad”, aseguró Jordi Mateu.
Y los de color azul, añade el especialista, pueden favorecer la relajación y los ayudan a dormir, por lo que son aconsejables para niños activos e irritables; y los amarillos mejoran la concentración y al desarrollo de la inteligencia, mientras que los anaranjados denotan alegría y fomentan la actividad, expuso el galeno.
De acuerdo con lo anterior, los colores amarillos son adecuados para niños con dificultades de concentración y los anaranjados para aquellos que pasan por una etapa de cierta tristeza.
Y los blancos están también asociados al descanso y el relajamiento.
Lo ideal
Paulino Castells, psiquiatra infantil, advierte que no siempre la selección del juguete se ajusta a la edad del niño. Por ello, en los primeros años de vida y para motivar la afectividad del pequeño aconseja muñecos, ositos y reproducciones de otros animales.
“Para estimular su sensibilidad y expresión hay que proporcionarles juguetes musicales, sin olvidar aquellos que puedan armarse y desmontarse, o que sean de preguntas y respuestas pues impulsan su capacidad mental”, precisa Castells.
Fuente: dca.gob.gt