"Reaccionamos" cuando dejamos que las palabras de la otra persona nos hieran y lo hacemos impulsivamente, movidos por sentimientos.
"Respondemos" cuando lo que la otra persona dice no nos afecta, solo damos nuestra opinión o exponemos nuestro punto de vista.
No podemos elegir los comportamientos de los demás, pero si podemos elegir nuestra respuesta. Ante una agresión externa, podemos reaccionar y dejar que el otro decida nuestro comportamiento o responder y actuar genuinamente, tal como somos.
Nadie nos hace enojarnos, somos nosotros lo que nos enojamos. Responsabilizarnos de nuestro comportamiento es esencial para actuar siendo fieles a nosotros mismos.
La reacción es el termómetro de nuestra inseguridad. Cuanto más seguros nos sentimos, menos reaccionamos y más respondemos, porque somos menos vulnerables a las agresiones externas.
No siempre debemos responder. Si no hay una intención de dialogo o nos hallamos ante una provocación, lo mejor es ignorarla.
Fuente: FamiliaChapina.com