Los problemas pueden ser de diversa índole y muy diferentes entre sí, pero sea como fuere y aunque nosotros tratemos de impedirlo, nos afectan en todos los ámbitos de nuestra vida. Por ello, cuando nuestra pareja sufre algún problema importante, observamos cómo afecta a sus actitudes y cómo puede dañar otros aspectos de su vida. Debemos ser pacientes con su situación y tratar de apoyarle y ayudarle en esos momentos difíciles.
Relación. Por lo general, con nuestra pareja mantenemos un ambiente relajado y distendido. Cuando una persona sufre un problema importante, lo normal es que se produzcan cambios en su comportamiento y estado de ánimo. A pesar de no desear que afecten a otros ámbitos de su vida y, aunque posea gran autodominio de sí mismo para tratar de impedirlo, es inevitable que los problemas nos hagan sentir preocupados, de mal humor, impotentes o con rabia, afectándonos inevitablemente en otros aspectos de nuestra vida y en las relaciones con los demás.
Por lo general, con nuestra pareja mantenemos un ambiente relajado y distendido, lo que supone una relajación en cuanto a los sentimientos que los problemas generan en nosotros. Cuando nos encontramos ante ese clima de confianza, nos mostramos tal y como somos y nos sentimos, sin tratar de disimular los efectos que los problemas nos producen.
Por ello, cuando nuestra pareja tiene problemas somos nosotros quienes mejor podemos detectarlo y averiguar cuánto le está afectando y en qué medida podemos ayudarle.
Podemos encontrarnos ante personas totalmente reservadas que no desean transmitir sus preocupaciones, no desean contar lo que les sucede ni esperan que los demás les ayuden. Otros por el contrario, encuentran en su pareja un fuerte apoyo y la persona idónea para desahogarse y hablar sobre sus preocupaciones.
Debemos adoptar una actitud activa ante los problemas de nuestra pareja, tratando de ayudarle en su forma de afrontarlos y buscando las posibles soluciones.
Es muy importante que seamos pacientes y que no juzguemos su comportamiento. No podemos desesperarnos ante su actitud derrotista, su temor o su desesperación. Probablemente, su principal apoyo seamos nosotros y, sobre todo, somos la persona de quien espera afecto y comprensión en esos momentos tan delicados.
Es muy posible que nuestro cónyuge no encuentre ninguna salida a esa situación porque se ha obcecado en el problema en sí y en sus aspectos negativo, impidiéndole pensar en alguna solución. Nosotros podemos ayudarle aportando una visión más realista de la situación, convenciéndole de que no es tan grave y que hay soluciones.
Sus problemas, tarde o temprano, repercutirán en nosotros, puesto que es en la convivencia o en la cercanía de una relación afectiva donde más transmitimos lo que nos sucede. Debemos, por tanto, tener una actitud resolutiva y positiva para ayudarle a solucionarlos.
No obstante, hemos de tener en cuenta que nosotros podemos orientarle, animarle y buscar diferentes alternativas, pero será únicamente nuestro cónyuge quien podrá resolver sus problemas.
Nuestra actitud es muy importante. Ser pacientes, comprensivos, cariñosos y entregados a nuestra pareja en esos momentos de dificultad, será muy positivo para ella.
- Busque entretenimientos y diversiones para que pueda pensar en otras cosas y hacer una vida más relajada a pesar de los problemas. Estar entretenido en otras actividades y tener la mente ocupada en otras cosas, permitirá que afronte esa situación con una visión más amplia y realista.
- Intente que se enfrente al problema lo antes posible. Hacerle comprender que si lo pospone sólo estará alargando esa situación. Hay que ser audaces y empezar a poner soluciones lo antes posible, con independencia de lo afectado que se pueda sentir por esa contrariedad en su vida.
- Demuéstrele que está de su lado siempre.
- Busquen todas las alternativas posibles, valorando los pros y los contras y elejan la que consideren más adecuada.
- Demuéstrele confianza en su capacidad para resolver situaciones conflictivas o en su forma de asumir la contrariedad.
- Si lo que presenta son problemas de adicción, muéstrele confianza cuando intente salir de esa situación de dependencia, pero hágale saber que no deseas palabras y buenas intenciones, sino hechos y que para ello, es necesario esfuerzo y constancia.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com