27 Sep, 2009 - 10:57:53
Al principio una relación vemos los defectos o manías como algo gracioso y peculiar de nuestra pareja, pero con el paso del tiempo nos causan molestia y nos cuesta soportarlo. Aquello que antes nos parecía gracioso ahora nos resulta muy desagradable.
Con el tiempo nos volvemos más intolerantes con los defectos de nuestra pareja y deseamos que los corrija. Si algo nos molesta mucho debemos decírselo pero con tacto y respeto. No podemos obsesionarnos con sus comportamientos. Estar constantemente corrigiéndole nos convertiría en una persona insoportable. Aunque se trate de auténticos defectos que sería aconsejable corregir, nadie puede exigirle que los modifique, sería mejor sugerirlo o ayudarle con paciencia a corregirlos siempre y cuando, así lo desee él o ella. Nadie puede forzar a otro a cambiar.
Cuando insistimos en exceso o lo intentamos de malas formas, podemos hacer que se sienta atacada y obligada a comportarse según nuestro modo
de verlo, sin que él o ella lo comparta o simplemente lo desee. No podemos estar continuamente resaltando los defectos de los demás.
Debemos ser conscientes de las limitaciones y posibilidades de nuestra pareja, aceptar aquellos defectos que no puede superar y no esperar por encima de sus posibilidades. Tenemos que renunciar a la idea de modificar aquello que no nos gusta, porque no depende de nosotros, no somos quien para juzgar sus actitudes o comportamientos.
Es importante darnos cuenta de que nosotros también tenemos defectos o manías que pueden molestar al otro y que, probablemente, nos esté aguantando sin decir nada. Recomendado por la Doctora Trinidad Aparicio, Psicóloga Clínica y Psicóloga Escolar.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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