La función del profesor particular es fundamental en aquellos niños que realmente necesitan ayuda para superar el nivel exigido en el colegio.
. Para otros, por el contrario, supone el riesgo de acomodarse a lo fácil, dejar de esforzarse en resolver lo que no entienden y no prestar atención en clase porque el profesor particular se lo resolverá después. Tanto las academias como los profesores particulares persiguen un objetivo común: que el alumno prospere en una materia concreta. Entre ambas, hay una serie de diferencias que determina la elección de los padres.
Por un lado, en las academias las clases suelen estar formadas por grupos de aproximadamente diez niños. Los estudiantes son los que tienen que desplazarse al lugar de las clases. A la mayoría de ellos les resultan más entretenidas las academias ya que están con otros niños y los precios, por lo general, son más económicos.
Cuando un padre busca referencias, normalmente la información que recibe es sobre la academia en general, no sobre el profesorado. El profesor no lo eligen los padres sino la propia academia. Por otro lado, los profesores particulares son personas que van al domicilio del niño a dar la clase. Normalmente son clases individualizadas, aunque también es frecuente que haya dos o hasta tres niños, rara vez más. En ese caso, las clases suelen ser en casa del profesor.
Las ventajas de los profesores particulares es que el estudiante recibe un trato personalizado, la clase gira en torno a él, por lo que resulta fácil prosperar en la materia en sí. Se pagan por horas, si algún día no pueden dar la clase, no hay que pagarla. La información que los padres tienen del profesor, generalmente, es a través de la información que tienen, por lo que eligen el profesor que ellos consideran adecuado a las características del niño y a su preparación.
El acierto en la elección no depende tanto de una academia o de un profesor particular, lo más importante es la preparación de quien imparte la clase y de que sepa explicarse con facilidad y sencillez, para que el niño pueda comprenderle.
Cuando un niño necesita refuerzo en una materia, difícilmente se puede solucionar en el colegio, lo normal es que sean los padres quienes tengan que solucionarlo bien con clases particulares o con su dedicación.
Los padres deben tener claro en qué momento necesita realmente su hijo un profesor particular. No deben dejarse llevar ni por su tendencia a ponérselo como medio para solucionar el problema ni negarse rotundamente por sistema.
Los casos más claros en los que realmente se necesita son:
- Si a pesar de realizar todo el esfuerzo posible para alcanzar el nivel que se le exige no lo consigue, es aconsejable que reciba ayuda de un profesor. En este caso, los padres no deben dudarlo pues con ayuda y con su esfuerzo el niño conseguirá salir del bache.
- Cuando el estudiante no ha podido asistir a clase durante un largo periodo de tiempo debido a una enfermedad, también es recomendable, ya que lo normal es que esté retrasado con respecto a sus compañeros.
- Otras veces, la dificultad se presenta solo en una asignatura y alumnos que van perfectamente en todas las demás materias puede que, por ejemplo, en inglés o matemáticas necesiten ayuda.
El inconveniente principal de las clases particulares, excepto cuando son estrictamente necesarias, es que el niño puede llegar a depender de su profesor, dejando de esforzarse en resolver él las dudas que pueda tener.
Cuando sin ser necesario tienen profesores particulares corren el riesgo de mantener una actitud pasiva, dejando de prestar atención en las clases del colegio, porque sabe que cuando llegue a su casa se lo van a explicar todo y se lo van a repetir cuantas veces sea necesario para que lo aprenda.
Algunos padres creen que si le ponen a su hijo un profesor particular aprobará la asignatura sin dificultad, considerando que será el profesor quien solucione ese problema. No hay que olvidar que los profesores son un apoyo pero que es el estudiante quien ha de estudiar, hacer los deberes y realizar el esfuerzo de aprender.
El niño debe saber que la misión del profesor particular es ayudarle a superar los problemas de aprendizaje que pueda tener, no para que le haga los deberes ni le reduzca su trabajo. Debe tener claro también que las clases serán temporales, en cuanto obtenga los resultados deseados se suprimirán.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com