16 Jun, 2008 - 10:11:18
Un nuevo estudio pone en tela de juicio tres décadas de sabidurÃa convencional acerca de algunos procesos fÃsicos que ayudaron a conformar la Tierra del modo en que la conocemos actualmente.
Las conclusiones de este estudio desafÃan a la ampliamente aceptada teorÃa que sugiere que toda el agua, asà como muchos elementos siderófilos, fueron añadidos al planeta en una fase ya avanzada de su formación. La agregación se llevó a cabo por el impacto de cometas, meteoritos u otros cuerpos.
Durante 30 años, esta hipótesis habÃa sido el paradigma dominante para entender la historia temprana del planeta y el origen primordial de la propia especia humana. Con este nuevo estudio, los cientÃficos sugieren que esta hipótesis puede no ser la única manera de explicar la presencia de ciertos elementos en la corteza y el manto terrestres.
Es un hecho conocido que la Tierra posee un núcleo rico en hierro que retiene aproximadamente una tercera parte de su masa total. Rodeando al núcleo hay un manto rocoso que equivale a casi las dos terceras partes restantes. La delgada corteza en la superficie completa la suma.
Según esa teorÃa ampliamente aceptada, la mayorÃa de los elementos siderófilos originales (tales como oro, platino, paladio e iridio, que se asocian rápidamente al hierro) habrÃan sido concentrados en el núcleo durante decenas de millones de años, siendo asà retirados del manto y la corteza. De este modo, las cantidades de elementos siderófilos que observamos hoy, deberÃan haber sido suministradas después de la formación del núcleo, y por un bombardeo meteorÃtico subsiguiente. Éste habrÃa traÃdo también agua, carbono y otros materiales esenciales para la vida, los océanos y la atmósfera.
Para comprobar esta hipótesis, Munir Humayun, geoquÃmico del departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Estatal de Florida, y sus colegas de la NASA Kevin Righter y Lisa Danielson, realizaron una serie de experimentos en los cuales expusieron muestras de roca que contenÃan paladio, a condiciones extremas de presión y temperatura similares a las encontradas a más de 500 kilómetros de profundidad. Después, se midió la distribución de paladio en cada muestra.
A las mayores presiones y temperaturas se descubrió que el paladio tenÃa las mismas proporciones relativas entre roca y metal que las observadas en la naturaleza. En otras palabras, la distribución de paladio y otros elementos siderófilos en el manto terrestre puede explicarse por mecanismos distintos al del bombardeo meteorÃtico de millones de años.
Este trabajo tendrá consecuencias importantes sobre el modo en que los geólogos consideran la formación del núcleo, la relación manto-núcleo y el bombardeo meteorÃtico en la historia temprana de la Tierra. PodrÃa también llevar a los biólogos a replantearse los orÃgenes de la vida en nuestro planeta.
Fuente: amazings.com