Por: Tegucigalpa
Centenares de obreros y partidarios del ex presidente hondureño Manuel Zelaya, derrocado en 2009, participaron ayer en el denominado II Paro Cívico Nacional.
Para exigir una Asamblea Constituyente y rechazar el escaso aumento del salario mínimo otorgado por el gobierno de Porfirio Lobo.
“Lo esencial de este movimiento es por la necesidad, hoy más que nunca, de autoconvocarnos a una Asamblea Nacional Constituyente para que (esta) redacte una nueva Constitución”, dijo Carlos H. Reyes, dirigente obrero y miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que participó en la protesta en Tegucigalpa.
Los manifestantes se apostaron en Tegucigalpa en dos bulevares que comunican con las carreteras del norte, sur y oriente del país.
Reyes indicó que “se ha demostrado hasta la saciedad que esta es una dictadura, que utiliza los poderes del Estado para repartir los recursos naturales a grupos poderosos”.
“El gobierno de facto de Porfirio Lobo solo da órdenes al Congreso y a otros poderes del Estado para que obedezcan y emitan leyes que van en contra de los trabajadores, del movimiento popular y demás sectores menos favorecidos”, añadió.
En Tegucigalpa, algunos centros comerciales cerraron por temor a que se produjeran hechos violentos durante la protesta, que según sus organizadores también movilizó a “miles” en varias ciudades del país como San Pedro Sula, La Ceiba y El Progreso, todas en el norte, entre otras, donde finalmente la Policía los desalojó.
El mayor problema que se registró en Tegucigalpa, donde en general el ambiente suele ser de tranquilidad, fueron los atascos del tráfico en sectores aledaños a los lugares de los plantones.
Según Reyes, el Congreso Nacional está aprobando leyes, como la que fomenta el trabajo temporal, que en su opinión está “atentando contra el Código del Trabajo”, y otras que “van en contra de la Ley de Servicios Públicos”.
Fuente: dca.gob.gt