Por: redacción
Sí. Leyó bien. Las graves desigualdades en Estados Unidos podrían llevar a una revolución en su suelo. Y no lo dice un periodista de izquierda o sospechoso de grave antiamericanismo. Se trata de Paul B. Farrell, un prestigioso columnista de The Wall Street Journal, cuyo artículo fue reproducido por el diario español El País.
Farrell señala que la brecha entre el 1 % de los superricos y el 99 % restante de la población en Estados Unidos no había sido tan grande desde la Gran Depresión de 1929 y que solo el engaño o el espejismo que lanza la clase privilegiada desde sus diversas tribunas, políticas o mediáticas, le impide a la gente darse cuenta de que estamos a punto de vivir otro colapso como el de hace casi un siglo.
Concluye que los ricos vuelven a pagar los impuestos que les corresponden por su nivel de riqueza u Occidente se enfrentará a una revuelta social como las que se están viviendo en el norte de África.
Farrell advierte que, tras el estallido de la crisis financiera en 2008 y la intervención del Estado para salvar el sistema, Estados Unidos vive ahora de la falsa esperanza que le transmiten los superricos, las “estadísticas del Gobierno que tratan de exagerar la recuperación” o los mensajes sobre un nuevo mensaje alcista de Wall Street.
“Sigan soñando”, comenta el analista, que avisa que el 93 % de lo que se oye acerca de los mercados, las finanzas y la economía son “mentiras con el único fin de manipular en la toma de decisiones para sacar el dinero de los bolsillos” de la gente. “Ellos (los superricos) se enriquecen diciendo mentiras sobre los valores. Odian las normas de la SEC (el ente regulador de la Bolsa de Estados Unidos) que los obligan a decir la verdad”. Y pone un dato como ejemplo: en los últimos 10 años el 20 % de los fondos de pensiones de los trabajadores –US$10 billones– se ha esfumado en Wall Street.
El columnista establece un paralelismo entre las revoluciones como la de Egipto y las que están por venir en países desarrollados. Ambas serán impulsadas por los jóvenes, las mayores víctimas de la crisis, condenados a un desempleo crónico. “Los jóvenes van a ser los más doloridos cuando los Gobiernos traten de reequilibrar sus presupuestos. Se elevarán los impuestos de los trabajadores y caerá el gasto en educación (…), mientras que los recortes fiscales para ricos siguen intocables”. “¿Cuánto tiempo resta para que el resto de los países ricos estalle como Egipto?” se pregunta.
Fuente: dca.gob.gt