La prensa internacional veía en las conclusiones de la cumbre del G20 de Washington, este domingo, un "primer paso" hacia una reforma del sistema financiero mundial, mostrandose al mismo tiempo prudente sobre los avances reales de la cumbre.
"Los dirigentes de las 20 economías más grandes del mundo no iban, en una sola tarde, resolver una crisis producida por una generación", estimaba en su editorial el diario británico de izquierda The Observer. Se congratulaba de todas formas por la voluntad de los dirigentes de los grandes países industrializados y emergentes del G20 -que generan 85% del producto interno bruto mundial- de discutir en favor de una acción coordinada.
En España, la prensa dominical evocaba "un primer paso". Según el diario El País, la cumbre del viernes y sábado en Washington "es el primer paso necesario, aunque aún modesto, para reformar la arquitectura financiera mudial". Pero el editorialista del cotidiano de izquierda lamenta que el comunicado final "no proponga más que principios generales de reforma del sistema financiero y de las líneas muy generales de acción económica".
A la misma conclusión llegaba El Mundo (centro-derecha): un "buen primer paso", aún si los acuerdos "son muy generales". El cotidiano saluda el "liderazgo" del presidente francés Nicolas Sarkozy a la cabeza de la Unión Europea, que "por primera vez en los últimos años (...) ha logrado hacer valer el peso de la UE de manera coordinada".
"Ciao la vieja Europa"
En la prensa francesa, como en los principales diarios norteamericanos, no hubo ninguna editorial este domingo sobre el G20. En Francia, el diario "Le Parisien" escribe unicamente que "lo esencial está hecho" y el Journal du Dimanche publica un reportaje titulado: "Sarkozy, amo del mundo!".
Los comentadores italianos eran mas acerbos: en una editorial titulada "La cumbre de las mentiras", el diario La Repubblica se interrogaba sobre la sinceridad del "relanzamiento coordinado" promulgado en el comunicado final de la cumbre. Como su competidor de derecha La Stampa, el cotidiano hacía énfasis sobre la emergencia de un "nuevo orden mundial donde las relaciones de fuerza se modifiquen más rapidamente que antes de la crisis". Para La Stampa, que titula "Ciao la vieja Europa", el viejo continente, sobre-representado en el seno del G(, "corre el riesgo de pesar mucho menos en el nuevo G20".
Un nuevo dato del que no se quejan los diarios indúes, que insisten sobre la influencia creciente de Nueva Delhi sobre la escena internacional, ni los brasileños, que se felicitan por la proposición de Brasilia de sustituir el G8 por el G20. Para el Indian Express, la declaración final de la cumbre refleja los intereses de la India: "Más fondos de parte del Banco Mundial, una voz mas importante en el seno del Fondo Monetario Internacional y un escudo contra las tendencias proteccionistas del mundo desarrollado". Pero, escribe el cotidiano, es demasiado temprano para hablar de "cambio significativo en el orden económico mundial".
En Brasil, los diarios O Globo y O Estado de Sao Paulo resaltan una declaración del presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva, quien afirma que el G8 "ya no tiene razón de ser", proponiendo que el G20 lo reemplace.
En Japón, el comunicado final del G20 fue recibido con inquietud por el periódico conservador Sankei Shimbun, que teme que Tokyo tenga muy poco margen de maniobra para participar en las medidas de relanzamiento concertadas, presupuestarias o monetarias prometidas durante la cumbre, y se encuentre "aislado".