Las epidemias han marcado la existencia de la humanidad durante siglos, desde la antiguedad hasta nuestros días. Han provocado problemas sociales, económicos y políticos causando angustias que han llegado a aislar e internar a los enfermos en hospicios fuera de las ciudades. Fue el caso de la turberculosis y de la lepra por solo mencionar dos patologías. Pero la historia epidemiológica nos enseña que no fue excluyendo a los enfermos como se erradicaron estas epidemias, sino mas bien gracias al conjunto de medidas tomadas para luchar y prevenir la aparición de las enfermedades (higiene, vacunas, medicina, etc) y con la participación de la población.
Este recordatorio nos debe esclarecer el rol que puede y debe jugar una comunidad concernida en materia de prevención, ya que la salud individual se articula siempre con la salud colectiva, sobre todo cuando se trata de una enfermedad transmisible como lo es el el vih/sida, aún y cuando en el plano individual buscamos siempre nuestro bienestar propio, físico, mental y social.
Fue en Junio de 1981 -mas de un cuarto de siglo- cuando el virus del vih/sida irrumpió en nuestro universo, con un primer caso detectado en Estados Unidos por el centro de control de Atlanta. En ese entonces, se hablaba del "cancer gay" por simple ignorancia del virus responsable de lo que se convertiría en la enfermedad del siglo. Los científicos parecían desarmados y reinaba también una indiferencia por parte de los poderes públicos. Dos años después, en febrero de 1983 el Dr. Luc Montagnier del Instituto Pasteur de Paris lograba aislar el virus del sida (vih1) por primera vez. El sida se convierte entonces en una realidad social que genera una mediatización sin precedente y esto gracias a la comunidad homosexual que creó las primeras asociaciones para acompañar a los enfermos y sus familias. En 1986 el equipo del Dr. Montagnier descubre un segundo virus del sida (vih2) que tiene un código genético distinto del vih1.
De manera innegable, el vih creó una situación quasi-experimental en la que se han puesto a prueba los valores de tolerancia y de libertad individual, ofreciendo tamién un espacio para hablar de la homosexualidad y asumirla en los países de occidente.
Hoy, el vih/sida es una pandemia que toca a todos los continentes. Los últimos datos de ONUSIDA informan que 33 millones de personas en el mundo viven con el virus del vih, de los cuales las tres cuartas partes se encuentran en el África sub-sahariana. En Guatemala, el primer caso de sida se detectó en 1984 y en la actualidad cerca de 58,000 personas se han contagiado con el vih en nuestro país. De éstas, casi 17,000 han desarrollado la enfermedad y únicamente el 50% recibe tratamiento con antirretrovirales, según datos del Programa Nacional del Sida. Estas cifras, sin embargo, son consideradas por muchos como conservadoras. Además de la capital, los departamentos más afectados son los del "corredor de los migrantes", que abarca desde el oriente del país, pasando por todo el litoral del Pacífico hasta la frontera con México. Sin embargo, en una investigación realizada este año, se detectaron 42 casos entre mil mujeres embarazadas en regiones muy remotas, lo que indica la presencia de la pandemia en todo el territorio nacional.
Por lo tanto, es necesario que el Estado aumente el financiamiento para los programas destinados a contener el avance del virus, tanto de detección como de educación para la prevención, principalmente destinados a los jóvenes que son el sector más vulnerable. De lo contrario, Guatemala corre el riesgo de enfrentar una epidemia de proporciones que no podrá controlar.