26 May, 2008 - 15:32:35
Llegamos asÃ, a una etapa quinceañera de un mal recuerdo de un hecho histórico como lo fue el autogolpe de Estado, provocado por el entonces presidente de la República de Guatemala, Ingeniero Jorge Serrano ElÃas.
Un Gobierno que salió de golpe en golpe, pasando por todas las escalas de desarrollo polÃtico, tocando todas las teclas del embuste y la mediocridad, hasta que su propia realidad no soportó más la carga de abusos y engaños, sin contar con la prepotencia encubierta por ciertos principios religiosos, que fueron vilmente atropellados por la ambición trágica y mezquina que ya habÃa desbarrado cualquier tipo de sueños de desarrollo para nuestra propia nación.
Recuerdo en ese entonces la imposición en todos los medios de comunicación, sobre una abrupta información que trae consigo un vozarrón y un marimbazo que hace un aviso oficial, para contarnos que Guatemala nuevamente sufrÃa las angustias que provoca cualquier tipo de estupidez y que la corrupción habÃa atrapado al más alto dignatario del paÃs, para hacer saber a toda la población, por medio de su propia voz, que la mediocridad era mucha y que él, el dignatario, aquél que habÃa hecho cualquier cantidad de promesas, ahora era la más vil victima de una situación polÃtica provocada por él mismo, y que no tenÃa otro remedio que abandonar el poder y el paÃs, para dejarnos en una cueva de lobos esteparios, sedientos de sangre, impunes, ignorantes y ambiciosos de una cuota de poder, que en ese entonces habÃa sido declarada vacÃa, pero que no les importaba, ya que el victima y victimario, podrÃa llevarse algunas riquezas, pero no todas y lo que quedaba era más de lo disipado.
Obviamente, la vergüenza no podÃa seguir, los sectores sociales se lanzaron a las calles y amparados por las promesas que conlleva una democracia, no podÃamos seguir con el retraso social e insostenible y continuar presentándonos ante el mundo, como un paÃs retrogrado.
Ahora, quince años después, la antipatÃa continua, el abuso social existe y las trastornadas leyes internacionales nos muestran que cualquier bandolero con plata en las manos, puede ser un digno ciudadano del mundo, como es el caso del golpeteado Serrano y que lo que menos se puede encontrar en su esencia es la misma dignidad.
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