Ser esposa de un policía no es tarea fácil. Telma cuenta su experiencia: hace maravillas con el salario, le pide a Dios que guarde a su cónyuge y que pronto llegue el día de la jubilación.
Telma Pineda es una mujer jutiapaneca de 40 años que sabe lo que significa vivir cerca de un policía. Dos de sus hermanos y su esposo han prestado servicio como agentes; su primogénito es guardia penitenciario y a pesar de su desacuerdo, otros dos de sus hijos quieren inscribirse en la Academia de la Policía Nacional Civil (PNC).
Confiesa que no es fácil sobrevivir con los Q3 mil exactos que recibe su esposo cada mes y que en ocasiones tuvo que trabajar para pagar algunas cuentas de la casa. Cada mes asigna Q800.00 para el alquiler de una casa en la zona 10 de Mixco y Q400.00 ó Q500.00 para la comida y otras necesidades de Salvador, su esposo, quién presta servicio en la frontera de Valle Nuevo, Jutiapa.
“Solo le pido a Dios que se pase rápido el tiempo, porque en marzo del otro año cumple 20 años de servicio y se va a jubilar, entonces nos regresamos a Jutiapa”, expresa. Cuando se cumpla el tiempo de servicio, Telma empacará y regresará, según su descripción, “a la ‘aldeíta’ pobre” donde nació.
“Prefiero vivir allá porque aquí gasto mucho en la comida, son Q15.00 diarios de tortillas y eso que ellos no comen pan” refiere.
Ante los problemas, es preferible no llamarlo, porque, según explica, no puede ayudarla desde lejos y cuando pide permiso no se lo dan fácilmente. “El trabaja siete días y descansa tres. Por eso a veces uno siente que no tiene apoyo de ellos porque están tan lejos…”, relata.
Telma y Salvador se unieron hace nueve años, para ambos esta es su segunda relación marital, aunque ella enviudó antes de comprometerse nuevamente. Cómo esposa, dice sentirse agradecida porque a pesar del riesgo y del tipo de trabajo de su marido, nunca ha recibido malos tratos y los cuatro hijos de su primer matrimonio fueron aceptados por su padrastro. Reitera que don Salvador no suele beber y aprovecha cada descanso para estar con su familia. “Cuando él se va, yo se lo encomiendo a Dios” concluye.
Largas jornadas de trabajo
Los horarios de trabajo varían de acuerdo al grado jerárquico del policía. Los agentes están de alta por siete días, en este tiempo su horario va de acuerdo a la incidencia criminal del área, situación que coordina el jefe de cada comisaría y posteriormente salen de descanso tres días consecutivos, según la explicación de Sergio García, vocero de la PNC.
Aquellos que poseen un rango mayor, desde subinspector hasta comisario general, laboran hasta once días seguidos sin descansar.
El horario de los que están asignados en especialidades se adecua a las exigencias del servicio.