20 Oct, 2009 - 21:28:19
Terapias, arte y proyectos productivos se utilizan en su beneficio.
Trece años después de la firma de la Paz continúan saliendo a luz las consecuencias del conflicto armado interno. Tal es el caso de la violencia sexual, que marcó a miles de mujeres, principalmente indígenas. Sin embargo, desde hace tres años se está trabajando con las víctimas a través de ayuda psicosocial, así como con proyectos productivos y arte, con el propósito de cicatrizar las heridas que les dejó la guerra.
Aunque no existe un registro preciso de estos casos, se sabe que el 88.7% de las víctimas son mayas, el 10.3% son ladinas y el 1% pertenece a otros grupos étnicos.
En tal sentido, Olga Alicia Paz, del equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP), recuerda que hace cuatro años empezó a trabajar con grupos de mujeres en Huehuetenango, Chimaltenango, Alta Verapaz e Izabal, departamentos en los que actualmente atienden a unas 110 víctimas.
Dentro de este contexto, Paz señala que las acciones tanto del ECAP como de la Unión Nacional de Mujeres de Guatemala (Unamg) se llevan a cabo porque las víctimas desean que la población se entere por lo que pasaron a manos del Ejército y de la desaparecida Policía Nacional.
“Se escucha a las mujeres como una forma de cicatrizar el dolor. También se trabaja la culpa debido a que la comunidad las hace culpables sin que ellas lo sean. Como complemento elaboran murales, arte y gestionan proyectos productivos, como actores de cambio de la sociedad”, destacó Paz.
Pero eso no se queda allí, pues próximamente empezarán a trabajar con hombres de Alta Verapaz, cuyas madres fueron violadas durante el conflicto armado interno, ya que ellos también han sido afectados por este hecho
Fuente: dca.gob.gt
©
deguate