Un esfuerzo a fovor de quienes sufren discapacidad visual.
Una de las salas de los cines Lux, en la zona 1, tuvo ayer una audiencia fuera de lo común. Contrario a lo que sería el público objetivo de cualquier sala cinematográfica, los alrededor de 100 asistentes carecían de uno de sus sentidos, la vista.
Pareciera una broma de mal gusto, pero no es así, pues la voz de un interlocutor, agregada a la banda sonora del filme, fue describiendo a los asistentes lo que ocurría mientras no habían diálogos, con lo que los inusuales asistentes podían recrear en sus mentes, paso a paso, lo que acontecía.
Acuerpados con la técnica Tiflo Cine o Cine para Ciegos, como se le traduce al español, los organizadores, la Cinemateca Universitaria Enrique Torres, de la Universidad de San Carlos; y la Biblioteca Braille del Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, proyectaron ayer la cinta Diarios de Motocicletas.
Con dicha actividad se conmemoró ayer el II Aniversario del Proyecto Tiflo Cine, mismo que, según el no vidente José Manuel Hernández, se está impulsando en el área metropolitana guatemalteca desde hace dos años.
Hernández agregó que este movimiento está recibiendo un fuerte impulso también en Chile y España, aunque en Norteamérica también se trabaja en lo que son presentaciones de teatro para no videntes, en las que si, por ejemplo, se está describiendo una escena donde hay fuego, les acercan una brasa para que sientan el olor del fuego, o si es una escena en la que ingieren bebidas alcohólicas se les proporciona una lata de cerveza vacía para que perciban el olor.