Sectores sociales expresaron preocupación por los altos porcentajes de niños y adolescentes que consumen drogas y por la precocidad sexual que se da entre los infantes, como consecuencia de su fácil acceso a diversas formas de pornografía.
Ambos problemas fueron abordados separadamente, en ocasión de anunciarse acciones que tienden a rescatar a la juventud guatemalteca de factores que inciden en una conducta negativa cada vez más generalizada.
Por una parte, la Secretaría Ejecutiva de la Comisión contra las Adicciones y El Tráfico Ilícito de Drogas (Seccatid), entidad adscrita a la Vicepresidencia de la República, dio a conocer la asignación de 200 mil dólares a proyectos institucionales que incluyen el denominado “Mis Primeros Pasos”, en centros educativos de primaria, básicos y diversificado.
Los fondos provienen de un convenio con el Gobierno de Estados Unidos, firmado el pasado viernes por el vicepresidente Rafael Espada y el embajador Stephen McFarland.
Con esos recursos también se capacitará al personal que trabaja en los centros de tratamiento de adicción, de los cuales solo 90 están oficialmente registrados, según informó Edgar Camargo, secretario ejecutivo de Seccatid.
Campaña contra abuso sexual
La Comisión Nacional contra el Maltrato Infantil (Conacmi) inició una campaña dirigida a padres, madres y personal de diez guarderías privadas, para instruirlos sobre problemas como la precocidad sexual que puede darse en los niños bajo su cuidado.
Se busca prevenir casos como el abuso sexual que niños de entre 10 y 14 años son potencialmente capaces de cometer contra otros de menor edad.
Belia Rodas, directora de Conacmi, dijo que se recibieron denuncias de dos casos, “pero deben de haber muchos similares, por lo que es necesario sensibilizar a los maestros y padres para que detecten el problema”.
Dijo que uno de los factores que inciden es el acceso que los niños tienen a pornografía difundida por televisión, especialmente cuando están solos en casa.
Los casos de abuso sexual denunciados a Conacmi en lo que va del año suman 129, entre ellos 63 que se tipifican como agresiones sexuales. De los agresores, diez son padres biológicos, siete vecinos y cinco convivientes de la madre.