Si existiera una casa de habitación para desempleados, la misma ya sería habitada por un total de 37,826 guatemaltecos que en lo que va del año se unieron a ese grupo, por perder su fuente de ingreso o porque recién se incorporaron a la población económicamente activa (PEA).
Datos actuales del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que en el país existen 272,440 personas que carecen de empleo, de las cuales 86,389 son del sexo masculino y 56,891 del femenino.
El incremento en la tasa del desempleo también lo manifiesta el ministro de Trabajo, Edgar Rodríguez, quien afirma que, cuando asumió el cargo en enero, contabilizó 234,614 personas que estaban sin trabajo.
“El índice de desempleo aumenta gradualmente, al igual que la población que se hunde en la pobreza”, dijo Rodríguez.
El Gobierno espera dar
700 mil empleos en 4 años
Uno de los objetivos del Ministerio de Trabajo y Previsión Social (MTPS) es contribuir con los planes del Gobierno de la República para la creación de 700 mil empleos nuevos de calidad, durante el período 2008-2012.
Esto será a través de inversiones y negocios que se hagan en nuestro país y con la unificación de esfuerzos entre trabajadores y empleadores.
El MTPS dice que va a facilitar las acciones coordinadas del Gobierno con las organizaciones empresariales, sindicales y la sociedad civil, para posicionar a Guatemala como destino de inversiones y negocios, en un mundo cada vez más competitivo.
Historias que contar
“Llegar a los 51 años y no tener un trabajo estable es una situación seria, sobre todo, si uno sustenta a la familia”.
Marco Tulio Moscoso,
Desempleado desde hace cuatro años.
“Me gradué el año pasado de secretaria y oficinista, pero he pasado todo este año solicitando empleo y no lo he logrado en ninguna de las empresas donde he solicitado”.
Paula Xiquitá Ajú,
secretaria Oficinista.
Hace cuatro meses fui despedido por querer formar un sindicato en la empresa donde laboraba y a la fecha no he logrado ubicarme en otro puesto de trabajo.
Roberto Maldonado,
Desempleado.
“Cuando subió el precio de la harina, el dueño de la panificadora me despidió para ahorrarse unos centavos”.
Héctor René Franco,
panadero.