Por: Sofía Menchú
Durante su gestión Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, Colombia, logró poner en marcha un programa de prevención del delito para erradicar la violencia en esa comunidad. Medellín, la Más Educada, denominó al proyecto, el que vino a compartir con representantes de la cúpula policial y del Ministerio de Gobernación en un foro centroamericano organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En esta entrevista habla del plan.
¿En qué consiste el plan que ayudó a disminuir la violencia en Medellín?
Bueno, Colombia lleva muchos años luchando contra la violencia, que va de la mano con el narcotráfico. Esto se convierte en una delincuencia organizada peligrosísima, integrada por guerrilla y paramilitares, en la que todos terminan teniendo como nexo común el narcotráfico. Colombia ha pasado por tres décadas de enfrentarse a este problema con diferentes experiencias. Hemos tratado de entender que debe existir una combinación entre la fuerza y la seguridad. Esto significa que se debe enfrentar a quienes están fuera de la ley. El narcotráfico es la mayor destrucción posible de una sociedad ética. El ejemplo que pongo es que cerramos la puerta al mundo de la delincuencia.
¿Exactamente a qué se refiere con cerrar la puerta? ¿Cuál es esa combinación de la que habla?
La forma de cerrar la puerta para entrar al mundo de la delincuencia es abriendo otras para que el joven vea que tiene oportunidades. No digo que la cerramos de un día para otro. Esta es una lucha muy fuerte. Empezamos nuestro proyecto que se llama Medellín, la Más Educada. Decidimos apostarles a la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación, el emprendimiento y la cultura, pues son las expresiones del talento de la gente.
¿Cuáles fueron los retos más grandes que tuvieron?
El mayor reto fue que el talento se pudiera desarrollar. Empezamos y apostamos con la educación, hicimos una intervención de la educación gigantesca, pero la hicimos asociada con un proyecto arquitectónico. Se construyen lugares culturales en los espacios públicos para la gente más humilde. De esta manera dignificamos a las personas. Esto fue un mensaje muy poderoso. Se hicieron actividades en bibliotecas, Internet, teatro. Con la construcción del centro de cultura se realizó un programa de emprendimiento desde el barrio más humilde.
¿Cuántos edificios lograron construir?
Montones, muchos. Cinco parques bibliotecas, 10 colegios, centros de cultura, casas de lectura infantil, centros de enseñanza... Esto se hizo porque sabíamos que significaba apostarle a la dignidad de la gente y crear las oportunidades.
¿Cómo se logró obtener los recursos?
Lo que se hizo fue aumentar los impuestos. Lo importante es garantizar que no nos robamos un peso. Hicimos de la transparencia una forma de gobernar. El que tiene la propiedad más valiosa paga mucho más. Esa es la idea.
¿Se sensibiliza a la Policía en este proyecto de prevención?
Sí, trabajamos con la Policía. Vengo del mundo académico y de la ciencia. Nunca en mi vida me imaginé que fuera a trabajar con un policía. No pensé que de mi boca iba a salir la expresión necesitamos más policías, pero nos sentamos bajo el mismo principio y trabajamos juntos. La relación con el director general de la Policía es conocer dónde están los problemas, cuáles son las circunstancias, organizar la información y cuestionar a la Fiscalía acerca de su labor. Todo esto, con respeto y serenidad. Al reconocer su labor y dignificándolos, ellos responden mejor.
¿En qué consiste la dignificación?
El primer paso para dignificar siempre será el respeto. Hay que evitar los maltratos. La dignidad se construye reconociéndole a cada persona su labor, siendo exigente y transparente. jugando limpio, y eso dignifica a la Policía y a cualquier persona.
¿Cómo podría Guatemala aplicar un programa así y lograr el financiamiento internacional?
Si algo tiene Guatemala es cooperación internacional. Me da pena decir esto porque no me corresponde venir a hablar de la situación, pero lo que veo es una desconfianza y una división muy grande de la sociedad que no permite unificar criterios y proyectos. Nunca habrá un cambio si no hay una política distinta. Un político corrupto puede que haga una obra, pero en el bolsillo de ese señor se quedaron otras tres. Y esa es la riqueza que se pierde dentro de todos esos planes.
Fuente: dca.gob.gt