Concepción es un municipio que se ubica a siete kilómetros de la cabecera departamental de Sololá. La población, de origen maya kaqchiquel dedica la mayor parte de su tiempo a supervisar el crecimiento de las plantaciones de maíz, cebolla y zanahoria en las faldas de los cerros y montañas, por lo que las calles del centro del poblado, permanecen silenciosas y solitarias.
El mutismo también embarga el interior de la subestación de la Policía Nacional Civil, que por fuera luce limpia pues acaba de recibir un retoque de pintura, aunque por dentro se perciba un ambiente de olvido que se mezcla con el polvo humedecido por el ambiente frío.
Un hombre de complexión delgada que viste uniforme negro de pies a cabeza representa a la autoridad en Concepción. Su apariencia es muy distinta a la de los pobladores del lugar, es alto, tez morena, con un bigote recortado que se mueve al ritmo de la gesticulación de su rostro cuando habla. Yo soy de oriente explica.
Es el único policía del municipio de Concepción. Oficialmente han sido nombrados tres, pero uno está de vacaciones y el otro goza de descanso. Este agente de seguridad pública debe realizar en solitario el trabajo de resguardar y atender durante siete días seguidos una población de seis mil 455 personas, según el censo municipal del 2007.
Hace cuatro meses prestaba servicio en una de las estaciones de la capital, donde las jornadas son de ocho horas de trabajo por ocho de descanso...muy cansado, rutina necesaria por la alta incidencia criminal. En comparación, aquí trabajamos hasta que nos da sueño…aunque lo que nos ayuda es que el lugar no es conflictivo, revela con un tono de desilusión y una mirada que recorre las esquinas empolvadas de la oficina donde atiende al público.
A veces dan ganas de llorar… la gente lo mira a uno con desconfianza y cuando alguien viene aquí no se le puede ayudar porque no hablamos el mismo idioma, relata.
El policía de Concepción reconoce que el pueblo es tranquilo, pero cuando ocurre algún incidente, la población tiene sus propios métodos de seguridad y justicia. Yo solo no puedo patrullar y no me voy a estar arriesgando, porque tengo familia. Aunque es mi trabajo…pero no se puede realizar, confiesa. La pizarra donde se anotan las novedades de la semana luce vacía.
La motocicleta que fue asignada a la subestación es utilizada para repartir las notificaciones del Ministerio Público o el Juzgado de Paz de la localidad. La única vez que hicimos una captura fue por orden de juez y era porque alguien no pagó la pensión alimenticia, pero no corríamos peligro, informó.
El alcalde, Basilio Juracán reconoce que esto es un problema y aunque refiere que ha realizado las gestiones en la Gobernación Departamental para que le asignen más personal, no se ha visto nada, concluye.
El policía de Concepción no se acostumbra a su nueva área de trabajo. Aquí no hay quien le venda comida a uno, afirma, al tiempo de mostrar una pequeña estufa eléctrica que tiene las hornillas quemadas, pero se ha convertido en su aliada para elaborar sus alimentos.
Lo ideal sería que me mandaran cerca de mi casa, susurra, aunque ha llegado a la conclusión que no lo van a trasladar y tendrá que seguir con la rutina de trabajo, esperando que lleguen sus tres días de descanso.
No hay suficientes policías
Los estándares internacionales indican que en áreas conflictivas debe haber un policía por cada 300 habitantes y donde hay menos riesgos, uno por cada 500, refiere Verónica Godoy, integrante de la Instancia para el Monitoreo de la Seguridad Pública, que además asesora al Ministerio de Gobernación. Aunque este concepto es muy simplista, argumenta Godoy, en Guatemala no puede aplicarse por falta de recurso humano.
El problema es que hace falta personal y la mayoría está asignada al departamento de Guatemala, donde se concentra una alta incidencia criminal, afirma Sergio García, de la Oficina de Comunicación de la Policía Nacional Civil. El oficial reconoce que hay poblados donde la seguridad pública no tiene presencia, pero reitera que se debe a los escenarios de violencia en cada lugar. Actualmente hay unos 18 mil policías y a finales de año se graduarán otros mil que se inscribieron en el curso de preparación para agentes de PNC.
Aunque se buscó la versión de los encargados de la distribución de la fuerza operativa, no respondieron los llamados telefónicos.