Guatemala posee promedios adecuados para aprovechar la radiación solar como fuente de energía alternativa, más barata y con un fuerte significado ecológico.
Hasta hace dos años, la factura de energía eléctrica de la familia de Carmen García no bajaba de Q450 mensuales, a pesar de que en su casa solo vivían dos adultos y un menor. Mes a mes cómo la tarifa crecía más y más: una historia similar a la de cualquier hogar guatemalteco.
La cuenta de electricidad tiene un importante peso en el presupuesto mensual de las familias, pues la serie de electrodomésticos y aparatos de línea blanca engordan la factura del consumo de energía mes a mes. Y entre esa gama, los calentadores de agua están entre los que mayor energía gastan.
“Al ritmo en que veníamos, hoy estuviéramos pagando como mínimo Q500 mensuales, pero ahora nuestro promedio en electricidad es de Q300”, dice García, tras explicar que, por sentido ecológico más que económico, su familia optó por cambiar el calentador eléctrico por uno solar.
En Guatemala, hablar del aprovechamiento del espectro de la radiación solar para la generación de energía eléctrica y energía térmica parece un mito. Y en el caso de esta última, aún más.
Hasta ahora, según datos del Ministerio de Energía y Minas (MEM), aproximadamente dos tercios de energía se producen con base en combustibles fósiles, lo cual se traduce en altos costos y contaminación ambiental.
Una buena parte de esa electricidad es utilizada con el fin de calentar agua para consumo humano, principalmente en lo que respecta a la ducha, indica el ingeniero Claus Schieber, propietario de la empresa Soluciones Energéticas, especializada en la fabricación y comercialización de sistemas de calefacción de agua solar. Basado en datos del programa de Evaluación de los Recursos de Energía Solar y Eólica (SWERA, por sus siglas en inglés), Schieber señala que el país tiene “buen promedio” de radiación.
“Durante aproximadamente 350 días del año hay suficiente radiación solar para satisfacer el 95% de las necesidades de agua caliente”, argumenta.
La generación de energía térmica a base de radiación solar es una industria casi desconocida en el país y muchas veces confundida con la generación de energía eléctrica en esa línea. Según Schieber, es una tecnología con impactos positivos en el ámbito económico y ambiental, que a gran escala redundaría en la matriz energética del país.
García lo confirma, pues en su casa utilizan una tecnología de calentador solar denominada tubo al vacío, gracias a la cual han experimentado, en los últimos dos años, ahorros de Q1,800 por lustro, lo que significa que en un año más recuperarían la inversión inicial que asciende aproximadamente a Q5,600.
Schieber explica que actualmente es posible encontrar en el país dos tipos de tecnologías de sistemas de calentadores solares: el de tubo al vacío y los presurizados. El primero es recomendado para uso residencial por ser de poca presión e instalación sencilla, y el segundo es más de corte industrial.
El sol, su fuente de energía
La energía del sol es fluctuante, no solo por el ciclo día-noche-día, las estaciones del año y el ángulo de incidencia de los rayos, sino también por el paso de las nubes o por la lluvia. Sin embargo, estas variaciones se amortiguan con un sistema que permite almacenar el calor cosechado para que se pueda utilizar después a la conveniencia de los hogares.
Con el sistema instalado, al calentar agua el ahorro es del 100%. Según estimaciones de Schieber, el ahorro en la factura de energía oscila entre Q10,000 y Q40,000, en el caso de una familia de cuatro miembros, durante la vida útil del calentador solar, que dura entre15 y 20 años.
Fuente: dca.gob.gt