Trabajar como mesero, taxista, bodeguero o bien de ayudante en construcción, es a lo que pueden aspirar los jóvenes que se han graduado en las diversas carreras, debido a la falta de oportunidades laborales.
Así lo revela la investigación respaldada por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y el Ministerio de Educación, realizada para desarrollar estrategias que contribuyan a mejorar la calidad y eficiencia en materia educativa.
Pese a que en Guatemala existen 220 carreras intermedias, de las cuales 180 son certificadas por el Ministerio de Educación (Mineduc), los jóvenes graduandos, en su mayoría, no ejercen su profesión por falta de oportunidades de trabajo.
Julio Calderón, uno de los consultores de Usaid, afirma que cuando un joven se gradúa, termina trabajando en los empleos ya descritos, pero difícilmente en la carrera cursada.
La encuesta que se le hizo a los jóvenes graduados revela que lo que desean es irse a los Estados Unidos, ya que aquí no encuentran un trabajo relacionado al título que obtuvieron.
“Del millón y medio de niños que inician una carrera, solo el 14% llega a graduarse”, dice Sophia Maldonado, especialista en curriculum y estándares y consultora del Usaid.
El estudio presentado ayer dice que la globalización y la modernización crean un mundo cada vez más competitivo y para lo mismo es necesario que los jóvenes se capaciten usando tecnologías cambiantes, comprender y usar enormes cantidades de información disponible e interactuar en grupos heterogéneos y en diferentes contextos.
OPINIONES
“Estamos en la búsqueda de un camino de solución y por eso ya hablamos con el Ministro de Trabajo, para ejercer un plan en beneficio de la juventud. Queremos organizarnos para poder trabajar con la sociedad civil en pro de todos los jóvenes guatemaltecos con un espíritu alentador”.
Julia Maldonado,
directora Consejo Nacional de la Juventud.
“En la medida de lo posible se trata de abrir los espacios para los jóvenes, aunque a veces ellos tienen que competir con experimentados y en campos más desarrollados, por lo que es entendible que se pida más preparación, más experiencia y, todo esto perjudica los salarios”.
Edgar Rodríguez,
ministro de Trabajo