Desde ayer inició la coordinación entre cinco investigadores internacionales y tres guatemaltecos que determinarán las causas del accidente aéreo ocurrido el pasado domingo en jurisdicción de Cabañas, Zacapa.
Entre los profesionales internacionales hay representantes de la Agencia Centroamericana de Servicios Aéreos, de la compañía Cessna, de los motores Pratt & Whitney Canadá y de la Oficina de Accidentes e Investigaciones.
Juan José Carlos, director de Aeronáutica Civil, detalló que “mucha de la evidencia se quemó”, por lo que será un plazo aproximado de un mes para presentar un informe detallado.
De momento, se confirmó la versión que la piloto Mónica Bonilla se comunicó con la torre de control a las 9:41 horas, reportando la emergencia. “Tenemos 38 millas fuera…vamos a aterrizar de emergencia” dijo Bonilla, según el reporte que leyó Carlos.
Después de esto, no se escuchó más la voz de la piloto. Según la descripción del funcionario: “La llanta trasera de la avioneta cayó en un agujero impulsándola hacia adelante y al detenerse se partió en dos y se incendió. Antes de esto salen cuatro de los 14 pasajeros, pero el resto se quemaron cuando estaban sentados”, narró.
OTRA VÍCTIMA
consecuencia de un paro cardiaco, Liz Jonhson falleció ayer en la madrugada, convirtiéndose en la víctima No. 11 del accidente aéreo ocurrido el pasado domingo.
Acompañados de paramédicos, Sara Jensen, April Jensen y Daniel Gildirft, únicos sobrevivientes del percance, fueron trasladados en un avión especial hacia Mineapolis, Minnesota, en donde recibirán atención especial en quemaduras.
FE Y APOYO AL PRÓJIMO
El domingo pasado los 12 tripulantes, incluidos tres guatemaltecos y un danés, todos miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, abordaron una avioneta rumbo al Estor, Izabal.
Julio Enrique Alvarado, director de Asuntos Públicos de la Iglesia, indicó que el viaje tenía por objeto verificar el avance de los proyectos sociales que financiaban en el área del Polochic, específicamente en El Estor, Izabal.