Varias anomalías han sido detectadas en el otorgamiento de visas para ciudadanos de la República Popular de China, las cuales fueron tramitadas en los primeros meses del año. El Ministerio de Relaciones Exteriores detectó que 27 expedientes no llenaban los requisitos estipulados en las leyes migratorias. A su vez la Dirección General de Migración determinó que en varios de ellos aparecía una misma persona como garante para quince extranjeros, según informó el interventor Renato Durán.
Agregó que “estamos investigando y revisando las condiciones de los garantes. A ellos los vamos a entrevistar… porque tal parece que no conocen el compromiso que adquirieron”. Para firmar como responsable de un extranjero se debe tener capacidad económica y hacerse cargo de las necesidades básicas del visitante e incluso para solventar el valor de un pasaje para una eventual repatriación. Además el solicitante tendrá que presentar boletos de ingreso y salida del país. Sin embargo estos requisitos no se cumplieron, indicó.
Aunque las averiguaciones no han concluido, todo apunta a que la responsabilidad recaería sobre el Jefe de Extranjería, a quien Durán le solicitó su renuncia cuando tomó posesión en mayo pasado.
Preliminarmente se sabe que los ciudadanos chinos que ingresaron al país tenían otro destino, “iban de paso rumbo a Estados Unidos”, informó el funcionario.
La Cancillería dio a conocer que no trasladará a los consulados de Guatemala en el extranjero expedientes que no cumplan con los requisitos ni aquellos en los que la persona que haga los trámites no sea el solicitante. También se eliminó la posibilidad de que la visa emitida sea recogida por terceros.
Cambios en Migración
“Había discrecionalidad en Extranjería y en Control Migratorio… y por ello se les solicitó la renuncia”, explicó Durán. En los primeros tres meses de su gestión reinició el uso del Sistema Integral de Operación Migratoria (SIOM), que permite identificar la validez de visas y pasaportes.
En este período también fue autorizado un bono salarial de 150% a todos los trabajadores. Ahora le apuntan al retiro voluntario de aquellos que ya tienen 20 años de servicio en la institución.
HE JIAZE Y LIN HUAN ZHUAN REPITEN, ENTRE LÁGRIMAS, LLENOS
DE NOSTALGIA, “CHINA... CHINA”
Hablan mandarín y cuando saludan hacen un gesto de reverencia acompañado de una sonrisa. Esta pareja de nacionalidad china llegó al país hace varios meses. Debido a problemas familiares, el garante desistió de su responsabilidad y tras negarse a pagar el boleto de retorno de ambos, quedaron a disposición de la justicia guatemalteca y fueron recluidos en el albergue de la Dirección General de Migración, donde llevan más de seis meses sin que su situación pueda resolverse.
La situación se agrava para estos dos extranjeros, ya que en Guatemala no existe representación diplomática de China y por ello los trámites deben realizarse en el consulado más cercano, que se encuentra en México, lo cual hace lentos los procedimientos, explicó Marta Muñoz, auxiliar de Control Migratorio Operativo.
“Ellos se deprimen constantemente y por eso tenemos que hacer maravillas para levantarles el ánimo”, resalta Muñoz, quien ha tenido que aprender unas cuantas palabras en mandarín para decirles que están con amigos.
He y Lin están condenados a vivir dentro de las cuatro paredes del albergue hasta que su garante decida pagar el pasaje para deportarlos o se consiga el financiamiento para el viaje, situación de la que no puede hacerse cargo la Dirección General de Migración.
Mientras tanto, ellos se emocionan cuando ven por televisión la transmisión de los Juegos Olímpicos en su país y derraman lágrimas repitiendo constantemente, a manera de ruego, la única palabra que saben que les entienden sus interlocutores: China… China