26 Jun, 2008 - 11:59:57
Los desechos que se generan en las ciudades son un problema que adquiere mayores dimensiones, a medida que la población mundial crece.
Si no se toman medidas urgentes, no solo el medio ambiente estará en peligro, sino también la salud del ser humano.
El desarrollo tecnológico en los países donde la sociedad de consumo prevalece, potencia la creación y acumulación de basura y desechos, que ya difícilmente son “asimilables” por la naturaleza. Si no se toman medidas urgentes, no solo el medio ambiente estará en peligro, sino también lo estará la salud del ser humano.
El caos surgido en la ciudad italiana de Nápoles, como consecuencia de la acumulación de basura en sus calles, es uno de los casos más dramáticos (hasta ahora) entre los países desarrollados. Desde hace 14 años, dicho lugar sufre una situación de emergencia debido a su basura, pero en los últimos meses el conflicto ha estallado, porque sus calles son ahora intransitables e irrespirables.
Datos sanitarios indican que la incidencia de cáncer se ha incrementado de forma considerable entre los habitantes de Nápoles; esta ciudad europea nos muestra un futuro desolador, y es que ahí ya no hay sitio donde “tirar” la basura, un problema que se conocía desde hace tiempo y no se tomaron medidas preventivas, hasta que las calles napolitanas han cambiado su fisonomía, porque las bolsas de plástico y los desperdicios diseminados se esparcen por ellas.
Los olores son nauseabundos y el peligro que surjan epidemias mantiene en alerta a las autoridades, que se debaten en intensas polémicas respecto de cómo atajar este grave problema. Hasta ahora, el Gobierno italiano crea de vez en cuando un agujero de emergencia o paga a otro país para mandársela (la basura) en tren.
Pero esta grave situación localizada en la ciudad italiana, es un problema ya endémico en muchas ciudades del mundo en desarrollo, en que la basura se acumula en cantidades ingentes, sin la más mínima protección higiénica.
Lo peor todavía está por llegar
La acumulación de desechos es un problema de muy difícil solución en la actualidad, y lo peor todavía está por llegar, porque los desechos aumentan en forma directamente proporcional al crecimiento de la población mundial.
La acumulación de desperdicios se comenzó a producir cuando el hombre empezó a tratar las materias primas de forma desordenada, como resultado de sus actividades. La basura era fundamentalmente biodegradable, pero a medida que se extendió el uso del plástico y surgió el desarrollo de las tecnologías, aumentaron los restos, como componentes electrónicos y eléctricos, a los que se deben aplicar un tratamiento especial para lograr su desaparición o, en su defecto, su transformación.
Aunque no se puede calcular la cantidad de desperdicio que se genera en el planeta, se estima que se recogen anualmente entre 8 mil y 10 mil toneladas al año de desechos industriales, de minería, de agricultura, de la construcción, químicos, etc. Además, no todas los naciones generan el mismo tipo de residuos.
Entre los países en desarrollo, India es uno de los que más desechos genera y los espacios dedicados a ella están a punto de llenarse. Pero la densidad de la población continúa, y se prevé que en la capital, Nueva Delhi, la basura se multiplique por tres en los próximos 20 años, mientras que en la actualidad solo se recicla entre un diez y 15 por ciento.
Acciones a favor de la naturaleza
Ecológicamente se considera que la basura no debiera de existir, puesto que la naturaleza enseña que todo lo producido y creado es reintegrado al medio. En el caso de los desechos, se aconsejan técnicas de eliminación por medio de su reutilización y reciclaje.
En muchos de los países desarrollados ya se ha impuesto una política de concienciación ciudadana, por la cual se separan los distintos tipos de desperdicio que se generan.
Las funciones de reciclaje son, en primer lugar, disminuir la cantidad de desechos potenciales en los productos. Orientar la fabricación de productos a la reutilización y reciclaje en todos los niveles de producción, consumo y eliminación.
Aquellos desechos que no pueden ser reintegrados al ciclo productivo deben ser adecuadamente canalizados, en especial los desechos peligrosos, y ante todo, desarrollar técnicas de eliminación de residuos que sean inocuas y no perjudiquen el medio ambiente.
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