Se han realizado esfuerzos académicos para introducir el tema de género en las cátedras universitarias.
La participación de las mujeres en la educación superior ha tenido avances que demuestran un cambio en las expectativas sociales y personales.
A pesar que desde 1980, los países integrantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) recomendaron la creación de espacios académicos para conocer la problemática que enfrentaban las mujeres de Latinoamérica y el Caribe, y que desde 1994 se reconoció a la inequidad de género como una dimensión importante para la evaluación del desarrollo, las instituciones de educación superior y los centros de investigación, no han incorporado la perspectiva feminista como elemento central para el análisis de la realidad que hoy enfrentamos.
Desde los años 80, pero masivamente en los años 90, innumerables mujeres han realizado continuos esfuerzos académicos para introducir en las cátedras universitarias la crítica a la condición de las mujeres en la sociedad y, en especial, para señalar el lugar subordinado que esta temática ha tenido en los procesos de construcción del conocimiento , señala la psicóloga social, Gloria Careaga Pérez, quien también es profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La participación de las mujeres en la educación superior guatemalteca ha tenido avances que demuestran un cambio en las expectativas sociales y personales. Prueba de ello es que en el año 2006, la matrícula estudiantil femenina en la Universidad de San Carlos de Guatemala, alcanzó el 47% (casi 60 mil mujeres), revela la revista Universidad en su edición del 30 de junio de 2007.
Ello es un significativo avance si se toma en cuenta que, según datos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), e ntidad mexicana no gubernamental que promueve el mejoramiento integral en los campos de la docencia, la investigación, la extensión de la cultura y los servicios; las mujeres representaban 17.26% de la población escolar de licenciatura en 1970, 29.80% en 1980, y 40.33% en 1990, en el año 2001 se conformaba por el 47.77%.
Es decir , señala Careaga, si bien se han dado avances significativos en el fortalecimiento de los núcleos de investigación, en la promoción de la perspectiva y en la promoción de maestrías; el proyecto de transversalidad para introducir la perspectiva en todas las carreras y disciplinas para tener así visible la condición de género en el análisis del conocimiento, así como la revisión de la estructura organizativa, se van dando pasos, pero en algunos casos son aún tareas pendientes.