Este día los devotos hacen el peregrinaje de fE y sacrificio desde diversos países de la región, ya que la devoción al Cristo de Esquipulas cruza las fronteras
Los chiquimultecos se preparan para conmemorar tres actividades especiales programados para enero: La centenaria devoción a la imagen del Cristo crucificado esculpido por Quirio Cataño, en el inicio del año de Jubileo, con la participación de su Eminencia Rodolfo, Cardenal Quezada Toruño y la selección de parte de los guatemaltecos de la Basílica como una de las maravillas del país.
La Basílica de Esquipulas es la obra física que se ha consolidado como patrimonio de fé para fieles católicos guatemaltecos, centroamericanos y mexicanos, que lo visitan regularmente como un sacrificio y ofrenda personal al Cristo de Cataño, conocido popularmente como Cristo negro.
La devoción cruza fronteras
Según los cronistas, el domingo 4 de enero se conmemorarán 250 años de la tradición y devoción al Cristo de Cataño. El mismo se celebrará con el inicio del año Santo Jubilar a cargo de su eminencia, Rodolfo, Cardenal Quezada Toruño.
El año que inicia se conmemoran tres actividades especiales por los devotos al Cristo de Esquipulas, dijo el abad Héctor Sosa Pax, rector de la Basílica.
Paralelamente, enero es el mes en que los devotos hacen el peregrinaje de fé y sacrificio, desde diversos países de la región, ya que la devoción al Cristo Negro, cruza las fronteras.
El abad Héctor Sosa Pax, rector de la Basílica, explicó que el Papa Juan Pablo XXIII, a petición de Monseñor Mariano Rossell y Arellano, asigna al templo el rango de Basílica Menor en 1961.
Además, agradeció a los guatemaltecos haber colocado al templo en el primer lugar de las maravillas de Guatemala en votaciones promocionadas por la empresa Banco Industrial (BI).
Haciendo memoria, Sosa Pax puntualizó que en septiembre de 1956, el Papa Pío XII erigió la Prelatura Nullius del Santo Cristo de Esquipulas, conformada por el municipio de Esquipulas y su sede Catedralicia en el mismo Santuario. Tres años después, llegan los primeros monjes benedictinos para secundar las gestiones de Monseñor Rossell. En febrero de 1996, el Papa Juan Pablo II clausura el año jubilar en la basílica.
Actualmente hay expertos restaurando el templo para conservarlo como patrimonio histórico, cultural y religioso, a un costo de 25 mil quetzales. El premio otorgado por el BI, será destinado para ese fin explicó el abad Sosa Pax.
Fuente: dca.gob.gt